
Julieta Bal es parte de una de las familias más reconocidas del ambiente artístico y del espectáculo argentino. Hija de Santiago Bal y hermana de Federico, mantiene además un vínculo estrecho con Carmen Barbieri, su “madre del corazón”.
Dedicó buena parte de su vida al mundo de la actuación y se instruyó en la interpretación artística. Pero en los últimos años decidió volcarse al mundo de las terapias holísticas, todo un universo nuevo que comenzó a conocer, estudiar y profundizar hasta volver aquel pasatiempo en su nueva profesión.

Su trabajo como actriz y el alejamiento del mundo del espectáculo de Julieta Bal
Julieta Bal construyó su propia trayectoria vinculada al mundo del espectáculo desarrollando su carrera en distintas producciones tales como: Los Grimaldi, 4 colas y 1 funeral, El último pasaje y La Escuálida Familia. Luego en su unipersonal titulado Julieta Bal: Diván.
También formó parte de ficciones en televisión tales como ¿Quién es el jefe?, Botineras, Alguien que me quiera y Los Únicos. No olvidó pasar por Este es el Show y Cantando por un Sueño, los dos reality shows. Por otro lado, participó de El mano santa está cargado, película que protagonizó Alberto Olmedo.

Sin embargo, en los últimos años decidió volcarse al universo de las terapias holísticas y formarse en materia de Constelaciones Familiares.
La muerte de Santiago Bal y las terapias holísticas: el gran giro en su vida
Con la muerte de su padre, Santiago Bal, Julieta comenzó a darle un nuevo significado a las terapias holísticas y las transformó en su filosofía de vida. Con respecto a ello, se presentó en el ciclo de espectáculos que conduce Carmen Barbieri por Canal 9, donde justificó su nueva etapa con una expansión de su alma y al acompañamiento de procesos personales de sus pacientes.
Las Constelaciones Familiares son el rubro clave en el que comenzó a desarrollarse y al día de hoy lo hace de manera profesional. La dramaturga de 47 años comparte información sobre sus actividades y promociona sus talleres, capacitaciones y sesiones individuales y grupales en la materia. Se presenta además con una certificación por el Centro ATHY y define su búsqueda como parte de una filosofía de vida “espiritual”.

Constelaciones familiares: el nuevo camino de Julieta Bal a los 47 años
Julieta Bal incursionó en el 2005 en las Constelaciones Familiares, una práctica que con los años adquirió un lugar cada vez más importante en su vida.
Su formación oficial comenzó en el 2020, según la información que comparte en Instagram. Le comentó a La Nación que esta terapia de “sanación del alma” era una herramienta que tenía pendiente y que, aunque había participado de distintos talleres, decidió profundizar sus conocimientos luego de la muerte de su padre en diciembre del 2019. Según su propio relato, comenzó su formación tres meses después de ese fallecimiento, en una etapa en la que se encontraba atravesando un intenso proceso personal.

Las Constelaciones Familiares fueron este nuevo camino que le permitió expandirse y acompañar a otras personas en sus propios procesos, alejándose de los escenarios y las cámaras sin abandonar finalmente su vínculo con el arte. Una visión más espiritual caracteriza esta etapa de su vida, lo que le dio un nuevo método de extenderse y de relacionarse con los demás.





















