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Barcos nazis emergen del Danubio por la sequía y revelan secretos de la Segunda Guerra Mundial

La bajante extrema del Danubio volvió a abrir una ventana inquietante al pasado: barcos de guerra alemanes, explosivos sin detonar y restos de la Segunda Guerra Mundial emergieron entre Serbia, Hungría y otros puntos de Europa.

El Danubio se seca y deja al descubierto una flota nazi hundida hace más de 80 años
El Danubio se seca y deja al descubierto una flota nazi hundida hace más de 80 años Foto: REUTERS
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El Danubio, uno de los ríos más importantes de Europa y el segundo más largo del continente, volvió a convertirse en escenario de una imagen tan impactante como perturbadora: los restos oxidados de embarcaciones nazis hundidas durante la Segunda Guerra Mundial quedaron a la vista por la histórica bajante del agua.

El fenómeno se registró especialmente cerca de Prahovo, una localidad portuaria de Serbia ubicada frente a la frontera con Rumania, donde el río funciona como límite natural entre ambos países.

Allí, donde normalmente solo se ve agua marrón, navegación comercial y bancos de arena sumergidos, ahora aparecen cascos destruidos, mástiles quebrados y estructuras militares cubiertas por óxido, como si el río hubiese decidido devolver una parte oscura de la historia europea.

Algunas de estas embarcaciones pertenecieron a la flota alemana del mar Negro y fueron hundidas deliberadamente en 1944, cuando las fuerzas nazis se retiraban ante el avance del Ejército Rojo soviético.

La maniobra desesperada de Hitler en 1944

Para entender por qué esos barcos siguen allí, hay que retroceder a septiembre de 1944. En ese momento, Alemania ya sufría derrotas decisivas en el frente oriental y las tropas soviéticas avanzaban con fuerza sobre los Balcanes.

La histórica bajante del Danubio dejó al descubierto naufragios nazis
El Danubio se seca y deja al descubierto una flota nazi hundida hace más de 80 años Foto: REUTERS

Ante el riesgo de que los buques fueran capturados, los mandos alemanes ordenaron hundirlos en el Danubio. La estrategia tenía dos objetivos: evitar que el enemigo se quedara con las embarcaciones y bloquear la navegación del río para frenar el avance soviético.

Según estimaciones de historiadores, hasta 200 barcos alemanes fueron hundidos cerca de Prahovo, en la garganta del Danubio. La maniobra no cambió el destino de la guerra: Alemania nazi se rindió meses después, en mayo de 1945.

Pero el bloqueo improvisado sí dejó una herencia peligrosa. Más de ocho décadas después, muchos de esos restos continúan en el lecho del río y algunos todavía podrían contener municiones, armas o explosivos.

Por eso, retirarlos no es una simple operación de limpieza: es una tarea de alto riesgo que requiere expertos en desactivación, equipos especiales y apoyo internacional.

Explosivos, bombas y rastros militares: lo que apareció con la sequía

La bajante del Danubio no solo expuso barcos. En distintos puntos de Europa Central y Oriental, el retroceso del agua dejó al descubierto otros rastros de la guerra.

Barcos de guerra alemanes, explosivos sin detonar y restos de la Segunda Guerra Mundial
El Danubio se seca y deja al descubierto una flota nazi hundida hace más de 80 años Foto: REUTERS

En Hungría, por ejemplo, aparecieron objetos militares vinculados a la Segunda Guerra Mundial, mientras que en otras zonas del río las autoridades debieron intervenir ante la presencia de artefactos explosivos sin detonar.

El hallazgo de este tipo de materiales no resulta extraño en la región. Durante la guerra, el Danubio fue una vía estratégica para el transporte militar, el abastecimiento de tropas y el movimiento de recursos. También fue blanco de bombardeos, bloqueos y operaciones navales.

En 1944, mientras el frente oriental se derrumbaba para Alemania, el río se transformó en una ruta desesperada de retirada. Los nazis intentaron usarlo como escape, pero también como obstáculo: hundieron sus propios barcos para convertir el cauce en una trampa de acero.

El Danubio, una autopista europea en crisis

El Danubio nace en Alemania y atraviesa o bordea diez países antes de desembocar en el mar Negro. Su recorrido lo convierte en una ruta vital para el comercio, el turismo, la energía y la historia de Europa.

La bajante extrema del Danubio volvió a abrir una ventana inquietante al pasado
El Danubio se seca y deja al descubierto una flota nazi hundida hace más de 80 años Foto: REUTERS

Sin embargo, las sequías cada vez más intensas están transformando esa autopista natural en un corredor lleno de obstáculos. Cuando el nivel baja, los barcos comerciales deben reducir carga, modificar rutas o directamente dejar de circular.

En la zona de Prahovo, los restos de la flota hundida agravan el problema porque estrechan el canal navegable y vuelven más peligrosa la circulación.

Autoridades serbias, con apoyo europeo, trabajan desde hace años para retirar los naufragios más peligrosos. Uno de los planes apunta a remover 21 embarcaciones que afectan de manera directa la navegación y representan un peligro constante para el tráfico fluvial.

Un cementerio de acero bajo el agua

Lo que hoy se ve como una postal extraña, casi cinematográfica, es en realidad un cementerio de guerra. Bajo el Danubio no solo descansan barcos: también quedan las huellas de una Europa destruida, de ejércitos en retirada y de una guerra que cambió el mapa político del mundo.

Las embarcaciones que emergen no son reliquias decorativas. Son restos de una maquinaria bélica que fue hundida para evitar su captura y que, con el paso del tiempo, quedó convertida en amenaza ambiental, histórica y logística.

Cada casco oxidado recuerda que la Segunda Guerra Mundial no terminó del todo en los archivos, los museos o los libros. También permanece enterrada en ríos, ciudades, bosques y campos europeos.

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