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El oscuro encanto de Mar del Sud: hoteles fantasma, leyendas costeras y secretos enterrados

Detrás de sus médanos, sus casonas antiguas y sus calles tranquilas, guarda historias que parecen salidas de una novela: submarinos alemanes, inmigrantes judíos, científicos obsesionados con huesos fósiles y hoteles que fueron devorados por la arena.

Los secretos de Mar del Sud
Los secretos de Mar del Sud Foto: Gentileza La Nación
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Hay lugares que parecen construidos para el descanso, pero terminan siendo escenarios de misterios. Mar del Sud, también conocido como Mar del Sur, es uno de ellos. Ubicado en el partido bonaerense de General Alvarado, a unos 17 kilómetros al sur de Miramar, este balneario nacido a fines del siglo XIX conserva una apariencia apacible, con pocas calles asfaltadas, playas amplias, viento constante y una tranquilidad que contrasta con la intensidad de su pasado.

Lo curioso es que, detrás de esa postal costera, se acumulan relatos históricos que conectan a este pueblo con algunos de los grandes temas del siglo XX y de la ciencia argentina: la Segunda Guerra Mundial, la inmigración judía, la paleontología, los proyectos aristocráticos de la Belle Époque y la memoria enterrada bajo los médanos.

El hotel de lujo que nació para la elite y terminó marcado por la leyenda

A fines del siglo XIX, cuando la Argentina agroexportadora soñaba con parecerse a Europa, el mar comenzó a convertirse en un símbolo de estatus. En ese contexto nació el proyecto de Boulevard Atlántico, el primer nombre de Mar del Sud, impulsado por empresarios y propietarios que imaginaron allí un balneario elegante, moderno y exclusivo.

El corazón de ese sueño fue el Hotel Boulevard Atlántico, una construcción imponente para su época. Tenía grandes salones, galerías, habitaciones, espacios sociales y una arquitectura que buscaba atraer a familias adineradas. Pero el destino no acompañó: el tren, clave para garantizar la llegada masiva de visitantes, quedó en Miramar, y la crisis económica de 1890 golpeó de lleno al proyecto.

Hotel Boulevard Atlántico en Mar del Sur
Hotel Boulevard Atlántico Foto: Instagram @adri.fotografiando

Con el paso de los años, el hotel atravesó abandono, deterioro, saqueos, incendios, rumores y restauraciones parciales. Su figura se convirtió en uno de los grandes símbolos de la costa bonaerense: un gigante de otro tiempo que todavía parece custodiar los secretos del pueblo.

El otro hotel que fue tragado por la arena

Pero Mar del Sud no tiene un solo hotel legendario. También existió el Hotel Mar del Sud, una construcción que durante décadas pareció formar parte del mito local porque había desaparecido bajo los médanos. Sus ruinas fueron halladas en la zona conocida como El Remanso, donde se había trazado parte del pueblo original hacia 1880.

La imagen es poderosa: un hotel pensado para recibir turistas, progreso y futuro, cubierto lentamente por la arena hasta quedar casi borrado del mapa. Ese fenómeno también explica parte de la historia ambiental de la costa atlántica bonaerense, donde los bosques de pinos fueron implantados en muchos sectores para fijar médanos y permitir la urbanización.

La calavera que puso a Mar del Sud en el mapa de la ciencia

Mucho antes de que los rumores sobre nazis y submarinos ganaran fuerza, Mar del Sud ya tenía un lugar inesperado en la historia científica argentina. En la zona del arroyo La Tigra, cerca del pueblo, se hallaron restos humanos que fueron vinculados con las investigaciones de Florentino Ameghino, uno de los grandes naturalistas y paleontólogos del país.

Ameghino sostuvo una teoría audaz para su tiempo: que el origen de la humanidad podía ubicarse en la región pampeana. Su hipótesis, conocida como teoría autoctonista, fue debatida intensamente y luego descartada por la comunidad científica, pero marcó una etapa clave del pensamiento científico argentino y ubicó a la costa bonaerense en discusiones internacionales sobre la antigüedad del ser humano en América.

Aunque hoy se sabe que aquella teoría no tiene respaldo arqueológico suficiente, el episodio sigue siendo fascinante: un pequeño arroyo bonaerense fue, por un momento, señalado como posible cuna de la humanidad.

Gauchos judíos, una caravana y un cementerio borrado

Otro de los capítulos menos conocidos de Mar del Sud está vinculado con la inmigración judía. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, miles de judíos provenientes del Imperio ruso llegaron a la Argentina escapando de persecuciones y pogroms. Muchos se instalaron en colonias agrícolas impulsadas por la Jewish Colonization Association, fundada por el barón Mauricio de Hirsch.

Campos de El Remanso en Mar del Sud
Los secretos de Mar del Sud Foto: Gentileza La Nación

Esa historia dio origen a la figura de los “gauchos judíos”, inmigrantes que buscaron una nueva vida en la pampa argentina y dejaron una huella profunda en distintas provincias. En el caso de Mar del Sud, las investigaciones recientes recuperan el paso de una caravana de judíos rusos que encontró refugio en la zona y la existencia de un cementerio judío que, con el tiempo, quedó invisibilizado.

Submarinos alemanes y una lápida nazi en la costa bonaerense

El capítulo más oscuro y atrapante aparece después de la Segunda Guerra Mundial. En 1945, dos submarinos alemanes, el U-530 y el U-977, se rindieron en Mar del Plata, meses después de la caída del Tercer Reich. El U-530 llegó el 10 de julio de 1945 y el U-977 lo hizo el 17 de agosto de ese mismo año, generando sospechas, teorías y preguntas que todavía alimentan investigaciones y relatos históricos.

El agujero por donde se accedía al sótano
Los secretos de Mar del Sud Foto: Gentileza La Nación

En ese contexto, Mar del Sud quedó asociado a versiones sobre avistajes, redes de escape y presencia de alemanes vinculados al nazismo. Según la investigación del periodista Facundo Di Genova, allí vivió y murió Richard Schmidt, señalado como un alto cuadro político del Partido Nazi, cuya lápida fue hallada en la zona.

La tumba de los Schmidt
Los secretos de Mar del Sud Foto: Gentileza La Nación

Para Di Genova, autor de En el lejano Sudeste. Mar del Sud, gauchos judíos y nazis en fuga, el pueblo funcionó como una especie de archivo involuntario: cada pared, cada médano y cada tumba parecían guardar una pista distinta sobre historias que habían quedado fuera del relato oficial.

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