
En medio del incesante movimiento de trenes, colectivos y pasajeros de Retiro, una torre de ladrillos rojizos permanece como testigo de más de un siglo de historia argentina.
Se trata de la Torre Monumental, llamada durante décadas Torre de los Ingleses. Su construcción surgió como un regalo de la comunidad británica residente en el país para celebrar los 100 años de la Revolución de Mayo.
La propuesta fue aceptada por el Congreso Nacional en 1909. Originalmente se pensó en levantar una columna conmemorativa, pero el proyecto terminó convertido en una imponente torre de aproximadamente 60 metros de altura, con un reloj de cuatro caras y varias campanas.
El regalo británico por el Centenario de Mayo
A comienzos del siglo XX, Buenos Aires atravesaba una profunda transformación. La llegada de inmigrantes, la expansión de los ferrocarriles y el crecimiento del puerto modificaban rápidamente la ciudad.

En ese contexto, la comunidad británica ofreció construir un monumento para las celebraciones de 1910. La iniciativa fue aceptada mediante la Ley 6368, sancionada el 18 de septiembre de 1909.
El diseño fue elegido a través de un concurso. El proyecto ganador pertenecía al arquitecto británico Ambrose Macdonald Poynter, quien imaginó una torre inspirada en la arquitectura renacentista inglesa.
Una torre construida con materiales ingleses
La obra quedó a cargo de la empresa Hopkins y Gardom. Buena parte de sus materiales cruzó el océano Atlántico: desde Inglaterra llegaron los ladrillos Leicester, la piedra Portland, las campanas, el carrillón y la maquinaria del reloj.
La construcción también guarda numerosos símbolos británicos. En sus paredes pueden observarse la rosa Tudor de Inglaterra, el cardo de Escocia, el dragón rojo de Gales y el trébol vinculado con Irlanda.

En la parte superior fue colocada una cúpula de cobre coronada por una veleta con forma de embarcación. Sobre el acceso principal quedó grabada una dedicatoria dirigida al pueblo argentino por los residentes británicos.
Por qué no pudo inaugurarse en 1910
Aunque debía formar parte de los festejos del Centenario, diferentes obstáculos retrasaron la obra. El terreno elegido estaba ocupado por instalaciones de una compañía de gas, que recién abandonó el lugar en 1912.
La muerte del rey Eduardo VII, ocurrida en mayo de 1910, también alteró los planes. La piedra fundamental pudo colocarse en noviembre de ese año, pero el inicio de la Primera Guerra Mundial produjo nuevas demoras.
Finalmente, la torre fue inaugurada el 24 de mayo de 1916, con la presencia del presidente argentino Victorino de la Plaza.
El reloj que reproduce los acordes del Big Ben
Uno de los grandes atractivos del monumento se encuentra a unos 45 metros de altura. Allí funciona un reloj fabricado por la firma inglesa Gillett & Johnston, acompañado por cinco campanas de bronce.
Su carrillón marca los cuartos de hora con una secuencia inspirada en los acordes del famoso Big Ben de Londres.

La ubicación de la torre fue estratégica. Estaba junto a las estaciones ferroviarias, cerca del puerto y a poca distancia del antiguo Hotel de Inmigrantes. Para miles de personas que llegaban al país, se convirtió en una de las primeras imágenes de Buenos Aires.
La Guerra de Malvinas cambió su nombre
Durante décadas, los porteños la conocieron como Torre de los Ingleses. Sin embargo, después de la Guerra de Malvinas de 1982, esa denominación adquirió un significado conflictivo.
El monumento sufrió ataques y daños durante aquellos meses. Más tarde, su nombre oficial pasó a ser Torre Monumental, aunque muchos habitantes todavía utilizan su antigua denominación.
Luego de diferentes restauraciones, la torre volvió a recibir visitantes y en 2019 fue declarada Monumento Histórico Nacional. Desde su mirador pueden observarse las estaciones de Retiro, el puerto y una amplia parte de la Ciudad de Buenos Aires.
Más de un siglo después, aquel regalo construido para celebrar la relación entre dos países continúa marcando las horas. Sus paredes, sus campanas y sus símbolos conservan una historia atravesada por el Centenario, las guerras y las transformaciones de la Argentina.


















