
En el corazón de San Salvador de Jujuy se conserva una pieza capaz de transportar a sus visitantes hasta los años más decisivos de la historia argentina. Tiene más de dos siglos, está confeccionada en raso y fue entregada personalmente por Manuel Belgrano.
Se trata de la Bandera Nacional de la Libertad Civil, un emblema que recuerda el sacrificio realizado por el pueblo jujeño durante las luchas por la Independencia. La pieza original mide aproximadamente 1,62 metros de alto por 1,48 metros de ancho, está formada por tres paños y lleva en el centro el escudo aprobado por la Asamblea del Año XIII.
Su historia combina batallas, desplazamientos forzosos y un gesto de Belgrano que todavía permanece vivo en la memoria de Jujuy.
Por qué Manuel Belgrano entregó esta bandera
Para comprender su origen hay que regresar a 1812, cuando el avance de las fuerzas realistas desde el Alto Perú amenazaba la continuidad de la Revolución.
En ese contexto, Manuel Belgrano, al frente del Ejército del Norte, ordenó la retirada de la población jujeña. El episodio pasó a la historia como el Éxodo Jujeño.
La marcha comenzó el 23 de agosto de 1812. Miles de personas abandonaron viviendas, campos y pertenencias para evitar que los recursos quedaran en manos del enemigo. La estrategia fue determinante para los posteriores triunfos patriotas en las batallas de Tucumán y Salta.

Luego de la victoria en Salta, Belgrano decidió reconocer el esfuerzo de los habitantes de Jujuy. El 25 de mayo de 1813 entregó al Cabildo local la Bandera Nacional de la Libertad Civil, bendecida previamente en la Iglesia Matriz por el canónigo Juan Ignacio de Gorriti.
La insignia no fue solamente un regalo ceremonial. Representaba el agradecimiento por los hogares, los bienes y las vidas comprometidas durante la guerra.
Cómo es la histórica bandera conservada en Jujuy
A diferencia de la bandera argentina tradicional, la pieza entregada por Belgrano presenta un paño claro con el escudo de la Asamblea del Año XIII pintado en el centro.
Fue confeccionada en tela de raso y conserva varios elementos que luego se consolidaron como símbolos nacionales: las manos entrelazadas, la pica, el gorro frigio y el sol naciente.

Las manos representan la unión; el gorro frigio, la libertad; la pica, la voluntad de defenderla; y el sol, el surgimiento de una nueva nación. Todo esto ocurrió cuando todavía faltaban tres años para la Declaración de la Independencia.
Durante décadas, la bandera fue resguardada en diferentes edificios, como el antiguo Cabildo, la Iglesia Matriz y la Legislatura provincial. También viajó para participar de ceremonias oficiales, pero en 1920 se estableció que no debía volver a salir de San Salvador de Jujuy.
El salón dorado construido para custodiarla
La pieza quedó asociada al llamado Salón de la Bandera, ubicado en la Casa de Gobierno de Jujuy.
El recinto fue construido en 1914 y habilitado en 1927. Su arquitectura, de inspiración barroca francesa, posee ornamentaciones doradas, mobiliario ceremonial y una disposición pensada para destacar el valor del emblema.

En el lugar también se incorporaron un busto de Manuel Belgrano y un escudo nacional de madera pintada. Sin embargo, debido a la fragilidad de la tela, la bandera original debió atravesar un cuidadoso proceso de restauración.
En 2021 fue trasladada a un centro de interpretación acondicionado para controlar la luz, la temperatura y la humedad, factores fundamentales para evitar su deterioro.
El reconocimiento que llegó dos siglos después
La importancia nacional de la pieza fue respaldada oficialmente en 2015, cuando el Congreso sancionó la Ley 27.134.
La norma reconoció a la Bandera Nacional de la Libertad Civil como símbolo patrio histórico y destacó que fue creada por Manuel Belgrano y entregada al pueblo jujeño el 25 de mayo de 1813.
Más de 210 años después, el emblema continúa recordando una historia construida lejos de los grandes salones porteños. Su tela conserva las marcas del tiempo, pero también el testimonio de una sociedad que abandonó todo para sostener el proyecto revolucionario.
No es solamente una bandera antigua: es una de las pocas piezas históricas que estuvieron en manos de Manuel Belgrano y lograron atravesar más de dos siglos de historia argentina.



















