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En 1876, Argentina inauguró un lazareto para frenar epidemias: hoy sus ruinas esconden historias de cuarentenas e inmigrantes

En 1876, Argentina instaló un enorme lazareto en la isla Martín García para enfrentar epidemias. Sus ruinas todavía guardan historias de cuarentenas, inmigrantes y enfermedades.

Lazareto
Los pabellones donde aislaban a los inmigrantes Foto: Tripadvisor
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Mucho antes de que la palabra “cuarentena” formara parte de la vida cotidiana, Argentina construyó un enorme complejo sanitario para aislar a personas con enfermedades contagiosas. El establecimiento funcionó en medio del Río de la Plata y se convirtió en la primera parada de miles de inmigrantes antes de ingresar al país.

El lugar elegido fue la isla Martín García, donde en 1876 comenzó a funcionar un lazareto destinado a recibir pasajeros con síntomas de cólera, fiebre amarilla y otras enfermedades. Durante cuatro décadas, sus pabellones funcionaron como una frontera sanitaria frente a Buenos Aires.

El lazareto que Argentina construyó en medio del río

Los lazaretos eran establecimientos utilizados para aislar viajeros y tripulantes sospechados de portar enfermedades contagiosas. Su nombre estaba relacionado con San Lázaro, tradicionalmente asociado con los enfermos.

La ubicación en la isla Martín García no fue casual. Al estar rodeada de agua y alejada del movimiento urbano, permitía controlar las embarcaciones que se dirigían hacia los puertos argentinos.

La iniciativa había sido impulsada durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. El lazareto comenzó a funcionar en 1876 y recibió tanto a habitantes de la isla como a inmigrantes que llegaban al país con síntomas sospechosos.

Durante el gobierno de Julio Argentino Roca, el sistema fue reorganizado con la creación de la Junta Central de Lazaretos, que más tarde quedó bajo la órbita de la Dirección Nacional de Higiene.

Cómo era el enorme complejo sanitario

El establecimiento no consistía en una construcción improvisada. Funcionaba como una pequeña ciudad sanitaria, con pabellones, cocinas, viviendas para médicos y sectores destinados a pasajeros de diferentes clases sociales.

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Antiguo lazareto de la isla Martín García Foto: Archivo General de la Nación

Los viajeros de primera clase eran distribuidos en tres pabellones con habitaciones para dos personas. En cambio, los pasajeros de tercera clase eran alojados en ocho pabellones con cientos de cuchetas.

Cada cama contaba con colchón, frazada y almohada, pero las condiciones eran considerablemente más precarias. Las diferencias demostraban que las desigualdades sociales también estaban presentes durante las cuarentenas.

Para muchos inmigrantes, la isla fue la primera imagen del territorio argentino. Sin embargo, todavía debían superar los controles médicos antes de continuar hacia Buenos Aires.

Las epidemias que amenazaban a Buenos Aires

Durante el siglo XIX, las ciudades portuarias eran especialmente vulnerables a las epidemias. La llegada constante de barcos, la falta de agua potable y los deficientes sistemas de saneamiento favorecían la propagación de enfermedades.

La fiebre amarilla y el cólera habían dejado una profunda marca en Buenos Aires. Por ese motivo, cualquier pasajero con síntomas podía quedar aislado durante varios días.

En los casos más graves, quienes fallecían en la isla eran cremados. La medida buscaba impedir que los cuerpos pudieran transformarse en posibles focos de contagio.

El sistema también incluía un lazareto flotante llamado Rodolfo del Viso, una embarcación pintada de negro que permitía inspeccionar o retener pasajeros antes de que llegaran a tierra.

El inesperado huésped de la isla Martín García

Entre las personas que pasaron por el establecimiento estuvo el poeta nicaragüense Rubén Darío. Llegó a fines de abril de 1895 a bordo del vapor Jenner y permaneció varias semanas acompañado por el médico Prudencio Paz.

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Las ruinas del histórico complejo sanitario Foto: Argentina.gob.ar.

Su estadía demuestra que las instalaciones también tuvieron otras funciones vinculadas con el aislamiento y los tratamientos médicos.

Además, Martín García ocupó un lugar particular en la imaginación de Sarmiento. El expresidente pensó establecer allí “Argirópolis”, una capital para una hipotética unión regional entre Argentina, Uruguay y Paraguay. Con el paso del tiempo, la isla también fue utilizada como prisión y lugar de confinamiento político.

Qué ocurrió con el lazareto argentino

El complejo funcionó durante aproximadamente cuatro décadas y fue clausurado definitivamente en 1915, aunque las tareas de vigilancia sanitaria continuaron durante algunos años.

Los avances médicos, la modernización de los puertos y las mejoras sanitarias hicieron que el establecimiento perdiera su función original.

Sin embargo, algunos edificios todavía conservan las huellas de aquel proyecto. Los antiguos pabellones y la casa de los médicos recuerdan una época en la que el aislamiento era una de las pocas herramientas disponibles para detener una epidemia.

Lo que actualmente parece un rincón silencioso fue una frontera cargada de incertidumbre. De un lado estaban la enfermedad y la cuarentena. Del otro, la posibilidad de desembarcar y comenzar una nueva vida en Argentina.

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