comscore

En 1904, Neuquén reunió 342 palomas para enviar mensajes urgentes: el sistema funcionó durante 25 años y antecedió a las comunicaciones modernas

Las aves eran entrenadas en un enorme palomar instalado cerca de la estación ferroviaria. Podían transportar información oficial entre pueblos, guarniciones militares y parajes aislados cuando el teléfono todavía era una rareza.

Paloma
Una red de comunicación que funcionó durante 25 años Foto: lmneuquen
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Mucho antes de los celulares, internet y las comunicaciones satelitales, un mensaje urgente podía atravesar el territorio argentino sujeto a la pata de una paloma. El sistema parece pertenecer a una época remota, pero funcionó durante las primeras décadas del siglo XX y tuvo un papel destacado en el nacimiento de la actual ciudad de Neuquén.

En 1904, cuando la capital del entonces Territorio Nacional fue trasladada desde Chos Malal, las autoridades enfrentaron un desafío enorme: mantener el contacto con guarniciones y asentamientos separados por extensas distancias. Las líneas telegráficas avanzaban lentamente, podían sufrir interrupciones y todavía no alcanzaban todos los rincones. Frente a ese problema apareció una alternativa sorprendente: las palomas mensajeras.

El enorme palomar que funcionaba en el centro de Neuquén

El principal palomar se instaló en el segundo piso de un chalet militar cercano a la estación ferroviaria. Allí se criaban y entrenaban 142 aves, mientras otras 200 estaban distribuidas entre las guarniciones de Las Lajas y San Martín de los Andes. En total, la red neuquina habría contado con 342 palomas preparadas para transportar comunicaciones oficiales.

Paloma
Las palomas mensajeras conectaron los puntos más alejados de Neuquén Foto: Wikipedia

El edificio se encontraba dentro del Distrito Militar, en un área comprendida aproximadamente entre las actuales calles Avenida Olascoaga, Félix San Martín, Perito Moreno y Corrientes. En aquellos años, la nueva capital era un pequeño caserío desarrollado alrededor de la estación del ferrocarril.

Un encargado debía limpiar el criadero, alimentar las aves y entrenar a los pichones. Cuando alcanzaban la edad adecuada, algunos ejemplares eran trasladados hasta pueblos o puestos militares. Desde allí podían ser liberados con un mensaje para que regresaran al palomar donde habían sido criados.

Cómo encontraban el camino de regreso

Las palomas mensajeras no volaban hacia cualquier destino elegido por el remitente. Su capacidad consistía en volver a su lugar de origen, incluso después de ser transportadas a cientos de kilómetros. Esa característica obligaba a distribuir previamente los animales entre los puntos que integrarían la red.

Los mensajes, conocidos como columbogramas, se colocaban dentro de pequeños tubos sujetos a una pata. Una vez liberada, el ave emprendía el regreso. Su orientación, resistencia y velocidad hacían posible que una noticia llegara antes que un jinete, especialmente cuando los caminos se volvían intransitables por lluvias, nieve o crecidas.

Para comunicar una guarnición con Neuquén, por ejemplo, era necesario disponer allí de aves criadas en la capital. Si surgía una emergencia, se escribía la información, se aseguraba el tubo y se soltaba la paloma. Cada vuelo dependía del entrenamiento previo y del vínculo del animal con su palomar.

Los mensajes urgentes que atravesaban el territorio

El sistema permitía transmitir novedades administrativas, pedidos de asistencia y comunicaciones militares. También funcionaba como respaldo cuando el telégrafo quedaba fuera de servicio o cuando un mensajero terrestre necesitaba varias horas, e incluso días, para completar el trayecto.

Paloma
Neuquén utilizó 342 palomas para transmitir mensajes urgentes Foto: lmneuquen

La experiencia neuquina formaba parte de una práctica extendida en otros países desde el siglo XIX. Las palomas demostraron su utilidad durante conflictos armados europeos, cuando podían superar líneas interrumpidas y llevar mensajes desde zonas donde otros medios habían quedado inutilizados.

Por qué desapareció el correo transportado por palomas

El palomar neuquino permaneció activo hasta 1929. Para entonces, la expansión del telégrafo, el teléfono, el ferrocarril y los caminos había reducido la necesidad de recurrir a animales para transmitir información. El sistema, que había funcionado durante unos 25 años, perdió gradualmente su utilidad operativa.

Sin embargo, las palomas no desaparecieron. La antigua práctica se transformó en colombofilia deportiva, basada en la cría, el entrenamiento y las competencias de vuelo. Los clubes conservaron conocimientos desarrollados durante la etapa militar y organizaron carreras desde diversos puntos del país.

Hoy, en una ciudad atravesada por conexiones digitales instantáneas, resulta difícil imaginar que parte de la información oficial alguna vez llegó volando. Las 342 palomas de la antigua red neuquina representan un capítulo poco conocido de la historia argentina: una solución ingeniosa para conectar poblaciones distantes cuando la modernidad todavía avanzaba sobre un territorio escasamente comunicado.

¡Sumate a Canal 26!

Recibí una selección de nuestros contenidos, pensados especialmente para vos, en tu bandeja de entrada.