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Fue construido para unir dos territorios y terminó siendo clave para San Martín: el puente colonial que resiste desde hace más de 200 años

En plena cordillera de los Andes, una antigua construcción de piedra conserva las huellas de arrieros, soldados y mensajeros. Por allí avanzaron tropas que participaron de una de las campañas militares más extraordinarias de la historia argentina.

Puente sobre el río Picheuta
El antiguo paso utilizado por el Ejército de los Andes Foto: Wikipedia
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A simple vista parece un pequeño arco de piedra perdido entre montañas. Sin embargo, el Puente de Picheuta, ubicado en Mendoza, fue mucho más que una obra destinada a cruzar un arroyo: integró un camino estratégico utilizado durante siglos y quedó ligado para siempre a la gesta libertadora de José de San Martín.

La construcción se encuentra en el departamento de Las Heras, a unos 21 kilómetros de Uspallata y cerca de la actual Ruta Nacional 7. Fue levantada durante la época colonial con piedra y argamasa, materiales capaces de soportar las duras condiciones climáticas de la alta montaña.

Su historia comenzó antes del Cruce de los Andes. El puente habría sido impulsado durante la administración de Ambrosio O’Higgins, autoridad de la Capitanía General de Chile, para mejorar la comunicación con el Virreinato del Río de la Plata. Aquel paso era fundamental para correos, comerciantes, arrieros y funcionarios.

El puente colonial que quedó ligado al Cruce de los Andes

A comienzos de 1817, el Ejército de los Andes inició su avance hacia Chile. El plan de San Martín consistía en atravesar la cordillera mediante diferentes columnas para confundir a las fuerzas realistas, evitar que concentraran sus tropas y abrir varios frentes al mismo tiempo.

José de San Martín Cruce de los Andes
José de San Martín Cruce de los Andes

Una de esas divisiones, comandada por Juan Gregorio de Las Heras, avanzó por la ruta de Uspallata. La columna acampó en las cercanías del Puente de Picheuta el 29 de enero de 1817, antes de cruzar el arroyo y continuar hacia Polvaredas.

La elección del camino no fue casual. Era una vía conocida para comunicar Cuyo con Chile, aunque presentaba dificultades enormes: alturas extremas, noches heladas, senderos estrechos, falta de vegetación y cursos de agua capaces de modificar rápidamente su caudal.

El combate que anticipó el avance libertador

Picheuta también quedó asociada con uno de los primeros choques armados de la campaña. El 24 de enero de 1817, una avanzada realista sorprendió a un pequeño destacamento patriota apostado en el fortín, mientras las fuerzas principales se preparaban para marchar por Uspallata.

Puente sobre el río Picheuta
El Puente de Picheuta, testigo del Cruce de los Andes Foto: Instagram @sakwinetravel

La guardia estaba formada por un cabo, soldados de línea y milicianos. Varios hombres fueron capturados, mientras otros consiguieron escapar y llevar la noticia hasta el campamento de Las Heras.

La respuesta fue rápida. El mayor Enrique Martínez partió con refuerzos y alcanzó a los realistas en Potrerillos. Tras un enfrentamiento prolongado, las fuerzas españolas debieron retroceder hacia la cordillera.

Una construcción de piedra que sobrevivió más de dos siglos

El Puente de Picheuta se distingue por su estructura de piedra unida con argamasa y por el arco que salva el cauce en un paisaje dominado por rocas, pendientes y vegetación baja. No posee la monumentalidad de otros sitios históricos, pero su valor reside en su sencillez y en la función que cumplió.

No fue una residencia, un salón político ni un gran cuartel. Fue una obra práctica, levantada para atravesar un curso de agua en una ruta difícil. Esa utilidad cotidiana terminó convirtiéndola en parte de un acontecimiento decisivo para la independencia sudamericana.

Cómo visitar el Puente de Picheuta en Mendoza

El lugar está junto al corredor de alta montaña, a 21 kilómetros de Uspallata, y forma parte del circuito histórico vinculado con el Cruce de los Andes. Fue declarado Lugar Histórico Nacional en 1952, reconocimiento que protege su antigüedad y su relación con la campaña libertadora.

Quienes llegan hasta Picheuta pueden observar el puente, recorrer el paisaje e imaginar el esfuerzo de trasladar soldados, caballos, mulas, armamento y provisiones por aquellos caminos.

Más de dos siglos después, el pequeño arco continúa en el mismo escenario cordillerano. No fue construido para convertirse en monumento, pero terminó siendo un testimonio silencioso del camino recorrido por el Ejército de los Andes y de la estrategia con la que San Martín llevó la revolución más allá de las montañas. Su presencia todavía emociona a numerosos visitantes.

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