Nadie lo esperaba: el Amazonas escondía una gigantesca ciudad de 3.000 años de antigüedad, pero un láser reveló su secreto

Un relevamiento con tecnología Lidar permitió descubrir más de 7.500 estructuras artificiales ocultas bajo la selva del valle de Upano, en Ecuador. El hallazgo revela la existencia de una compleja red urbana construida hace hasta 3.000 años y desafía las teorías tradicionales sobre las antiguas civilizaciones amazónicas.

La verdadera historia de la ciudad perdida del Amazonas que estuvo oculta durante 3.000 años.
La verdadera historia de la ciudad perdida del Amazonas que estuvo oculta durante 3.000 años. Foto: Imagen generada con Gemini IA para Canal26.com.
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Durante años, miles de estructuras de tierra permanecieron ocultas a simple vista bajo la espesa vegetación de la Amazonía ecuatoriana. Aunque arqueólogos y habitantes locales conocían la existencia de montículos y elevaciones artificiales desde hacía décadas, nadie imaginaba que formaban parte de una de las redes urbanas prehispánicas más extensas jamás identificadas en la región.

El descubrimiento, realizado gracias a una avanzada tecnología de escaneo láser conocida como Lidar, permitió revelar una compleja red de plataformas, plazas, caminos y estructuras construidas hace entre 2.500 y 3.000 años en el valle de Upano, al este de Ecuador.

El Amazonas peruano. Foto: REUTERS
La tecnología Lidar permitió observar estructuras ocultas bajo la densa vegetación amazónica. Foto: Reuters.

Más que encontrar una supuesta “ciudad perdida”, los investigadores creen haber descubierto una nueva evidencia de que las antiguas sociedades amazónicas fueron mucho más complejas y organizadas de lo que durante décadas sostuvo la arqueología tradicional.

El hallazgo que cambió la historia de la Amazonía

La imagen clásica de la Amazonía como un territorio ocupado exclusivamente por pequeños grupos aislados comenzó a resquebrajarse hace varios años. Sin embargo, el hallazgo realizado en el valle de Upano representa uno de los golpes más contundentes contra esa antigua teoría.

Lejos de tratarse de un sitio desconocido, las estructuras eran estudiadas desde la década de 1970. Lo que permanecía oculto era la verdadera magnitud del asentamiento.

El inicio de la cultura Upano se sitúa entre 500 y 200 a. C. Los upano han construido a lo largo del valle montículos de tierra, plazas bajas, canales y caminos cavados, distribuidos en complejos con un modelo espacial preciso. Foto: Stéphen Rostain, «Cronología del valle del Upano (Alta Amazonía ecuatoriana)».

La sorpresa llegó cuando los investigadores lograron observar el paisaje completo desde una perspectiva imposible de obtener desde el suelo. Bajo la vegetación apareció una inmensa red de construcciones conectadas entre sí, extendida a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados.

El descubrimiento reveló que los antiguos habitantes no solo modificaron el entorno, sino que desarrollaron una planificación territorial de gran escala en pleno corazón de la selva amazónica.

La tecnología que permitió ver a través de la selva amazónica

La clave del hallazgo fue el uso de la tecnología Lidar (Light Detection and Ranging), un sistema que utiliza millones de pulsos láser emitidos desde aeronaves para crear mapas tridimensionales extremadamente precisos del terreno.

El valle del Upano con la ubicación de los dos sitios excavados por decapado durante el proyecto. Foto: Stéphen Rostain, «Cronología del valle del Upano (Alta Amazonía ecuatoriana)».

En 2015, el Instituto Nacional del Patrimonio Cultural de Ecuador realizó un relevamiento aéreo sobre aproximadamente 600 kilómetros cuadrados del valle de Upano.

Los pulsos láser lograron atravesar pequeños espacios entre las copas de los árboles y alcanzar la superficie terrestre. Posteriormente, los investigadores eliminaron digitalmente la vegetación de los modelos obtenidos y reconstruyeron la topografía real del terreno.

Los análisis revelaron cerca de 7.500 estructuras artificiales distribuidas en toda la región, incluyendo más de 5.000 plataformas elevadas, alrededor de 1.500 colinas modificadas por el ser humano, plazas, terrazas, zanjas y una extensa red de caminos.

Desde el aire, los patrones geométricos aparecen claramente definidos y contrastan con el aparente desorden natural de la selva tropical.

Río Amazonas. Foto: Pexels
El hallazgo cuestiona la idea de que la Amazonía solo estuvo habitada por pequeños grupos dispersos. Foto: Pexels.

¿Cómo era la gigantesca red urbana del valle de Upano?

Aunque muchos medios describieron el hallazgo como una “ciudad perdida”, los especialistas consideran que el término puede resultar simplista para explicar lo que realmente existió en la zona.

Las investigaciones sugieren la presencia de un sistema multicéntrico compuesto por numerosos conjuntos habitacionales y ceremoniales conectados mediante caminos rectos que, en algunos casos, podrían extenderse hasta 25 kilómetros.

En lugar de una gran ciudad concentrada en un único núcleo urbano, habría existido una red de asentamientos interconectados que compartían infraestructura, espacios comunitarios y sistemas de circulación.

Más de 7.500 construcciones artificiales fueron identificadas en el valle de Upano. Foto: Imagen generada con Gemini IA para Canal26.com.

Algunas plataformas se organizan alrededor de grandes espacios abiertos similares a plazas, mientras que otras estructuras de mayores dimensiones podrían haber sido utilizadas para ceremonias, actividades políticas o reuniones comunitarias. Para varios investigadores, este modelo constituye una forma de urbanismo adaptada específicamente a las condiciones ambientales de la Amazonía.

Una civilización capaz de transformar el paisaje amazónico

La construcción de miles de plataformas de tierra en medio de la selva requirió una capacidad organizativa extraordinaria. Cada estructura implicó mover y compactar enormes cantidades de sedimentos para generar superficies elevadas donde establecer viviendas, espacios ceremoniales y áreas de actividad social.

Los estudios arqueológicos indican que estas comunidades cultivaban maíz, mandioca, batata y porotos, además de producir bebidas fermentadas elaboradas a base de maíz.

La abundancia de cerámica encontrada en la región también sugiere una intensa vida comunitaria y una sociedad con conocimientos técnicos avanzados.

El área de extensión de la cerámica Upano de bandas rojas entre incisiones está bien delimitada al norte por el río Pastaza, al este por la cordillera del Cutucú y al oeste por los Andes. Foto: Stéphen Rostain, «Cronología del valle del Upano (Alta Amazonía ecuatoriana)».

Otro aspecto que sorprende a los especialistas es la precisión de los caminos detectados por los escaneos. Muchas de estas vías mantienen alineaciones rectas durante kilómetros, a pesar de las irregularidades propias del terreno amazónico.

Los misterios que aún intenta resolver la arqueología

A pesar de la magnitud del descubrimiento, todavía quedan numerosas preguntas sin respuesta. Los arqueólogos no han podido determinar con exactitud cuántas personas habitaron el valle de Upano. Algunas estimaciones hablan de decenas de miles de habitantes, aunque las cifras continúan siendo objeto de debate.

Tampoco existe consenso sobre si todas las estructuras estuvieron ocupadas simultáneamente o si fueron utilizadas en distintos períodos a lo largo de varios siglos.

El amazonas. Foto EFE.
Los investigadores creen que aún quedan sectores enteros por analizar bajo la selva. Foto: EFE.

Otra incógnita gira en torno a las zanjas y corredores detectados por el Lidar. Mientras algunos especialistas los interpretan como caminos de comunicación, otros consideran que pudieron formar parte de complejos sistemas hidráulicos diseñados para controlar el agua en una región caracterizada por lluvias intensas.

Incluso la cronología exacta del asentamiento continúa siendo estudiada. Las evidencias disponibles indican una antigüedad de entre 2.500 y 3.000 años, lo que convertiría al complejo de Upano en uno de los sistemas urbanos más antiguos conocidos en la Amazonía.

Así, lo que alguna vez fue presentada como una “ciudad perdida” podría ser, en realidad, una de las mayores evidencias de la sofisticación alcanzada por las antiguas civilizaciones amazónicas.

La información sobre este hallazgo surge de los primeros resultados de las investigaciones realizadas en el valle de Upano, en la Amazonía ecuatoriana, publicados por las arqueólogas Alejandra Sánchez Polo y Rita Álvarez Litben. El estudio se basa en el análisis de relevamientos realizados mediante tecnología Lidar, una herramienta que permitió identificar miles de estructuras ocultas bajo la vegetación y reconstruir la magnitud de este antiguo paisaje monumental prehispánico.

AmazoniaArqueologíaDescubrimientoEcuador