
La arquitectura sustentable continúa ganando terreno en Argentina y suma un nuevo protagonista: el hanok, un modelo de vivienda tradicional originario de Corea del Sur que combina principios centenarios de diseño bioclimático con soluciones tecnológicas actuales para reducir el consumo energético.
La primera casa inspirada en esta tipología ya fue construida en Costa Esmeralda, provincia de Buenos Aires, donde sus creadores adaptaron el concepto original a las condiciones climáticas de la costa argentina. El resultado es una vivienda que aprovecha la ventilación natural, la luz solar y materiales de alta eficiencia para disminuir la necesidad de calefacción y refrigeración artificial.

Más que una curiosidad arquitectónica, el proyecto refleja una tendencia global: diseñar viviendas capaces de convivir con el entorno en lugar de modificarlo, un aspecto cada vez más valorado frente al avance del cambio climático y la necesidad de reducir las emisiones del sector de la construcción.
Qué es una casa hanok y por qué se considera una alternativa sustentable
El hanok nació durante la dinastía Joseon, hace más de seis siglos, y aún hoy sigue siendo uno de los máximos exponentes de la arquitectura tradicional coreana. Su filosofía parte de un principio sencillo: aprovechar las condiciones naturales del lugar para generar confort térmico sin depender exclusivamente de sistemas mecánicos.
Por ese motivo, estas viviendas se construyen teniendo en cuenta la orientación del terreno, la incidencia del sol, los vientos predominantes y la vegetación circundante. También incorporan un madang, un patio central que actúa como núcleo de la vivienda y favorece la iluminación natural, la ventilación cruzada y la integración entre los espacios interiores y exteriores.

Otro de sus rasgos distintivos es el empleo de materiales nobles como madera, piedra y tierra, capaces de regular la temperatura y la humedad de forma natural. Actualmente, numerosos proyectos en Corea del Sur reinterpretan este modelo tradicional incorporando tecnologías modernas sin perder su esencia, una tendencia que comenzó a expandirse hacia otros países.
La primera casa hanok construida en Argentina
La vivienda fue diseñada por los arquitectos Félix Raspall y Jennifer Lee, quienes se conocieron durante una maestría en la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard y posteriormente profundizaron sus estudios sobre urbanismo y arquitectura coreana.
Tras vivir en distintos países y recorrer Corea del Sur, decidieron trasladar esa experiencia a Argentina mediante un proyecto que respetara los principios del hanok, pero adaptado al clima marítimo de Costa Esmeralda.

La casa conserva elementos tradicionales como el patio central, los amplios aleros y la fuerte relación con el paisaje, aunque incorpora soluciones contemporáneas para mejorar su desempeño energético.
Entre sus principales características se destacan:
- Patio central (madang) que favorece la ventilación natural.
- Grandes aleros que reducen la radiación solar durante el verano.
- Estructura elevada sobre pilotes para evitar problemas de humedad.
- Ventanas de PVC con doble vidrio hermético para mejorar el aislamiento.
- Materiales aislantes de última generación.
- Sistemas modernos de climatización y domótica para optimizar el consumo energético.
Además, la vivienda fue orientada hacia el norte para maximizar el ingreso de luz natural durante el invierno y reducir la demanda de iluminación artificial. También se preservó gran parte de la vegetación existente en el terreno, minimizando el impacto sobre el ecosistema.

Una arquitectura pensada para consumir menos energía
El sector de la construcción representa cerca del 37% de las emisiones globales de dióxido de carbono vinculadas a la energía, considerando tanto la operación de los edificios como los materiales utilizados en su construcción.
Frente a ese escenario, organismos internacionales promueven el desarrollo de viviendas bioclimáticas capaces de disminuir la demanda energética mediante estrategias pasivas como la orientación adecuada, la ventilación cruzada, el aislamiento térmico y el aprovechamiento de la luz natural.
Precisamente, muchas de esas soluciones forman parte de la filosofía hanok desde hace siglos, motivo por el cual este tipo de arquitectura vuelve a despertar interés en distintas partes del mundo como una alternativa compatible con los desafíos ambientales actuales.

Tradición coreana y tecnología del siglo XXI
Aunque conserva la esencia de las viviendas históricas de Corea, la versión argentina no busca ser una réplica exacta. Mientras que los hanok tradicionales utilizan el ondol, un sistema de calefacción por suelo radiante alimentado originalmente mediante conductos de aire caliente, la vivienda de Costa Esmeralda incorpora tecnologías actuales que mejoran el confort sin alterar la identidad arquitectónica.
También mantiene elementos característicos como los tabiques corredizos, el uso predominante de la madera y la integración permanente entre el interior y el paisaje exterior.
Para sus impulsores, este proyecto representa un puente entre dos culturas y demuestra que es posible combinar patrimonio arquitectónico, innovación tecnológica y criterios de sustentabilidad en una misma vivienda.

¿Puede replicarse este modelo en otras regiones de Argentina?
Los arquitectos creen que sí. De hecho, consideran que el concepto podría adaptarse tanto a desarrollos turísticos como a viviendas permanentes en diferentes zonas del país, siempre ajustando el diseño a las condiciones climáticas locales.
En un contexto donde la eficiencia energética, el ahorro de recursos y la construcción sostenible adquieren cada vez mayor relevancia, el modelo hanok aparece como una alternativa que demuestra que la arquitectura tradicional también puede ofrecer respuestas innovadoras para los desafíos ambientales del presente.






















