
Tener plantas de interior puede transformar el ambiente, ya que aportan color, ayudan a decorar el hogar y permiten sumar un pequeño espacio verde incluso cuando no hay jardín. Sin embargo, quienes sufren de alergias respiratorias tienen que tener especial cuidado, ya que algunas especies no son una opción.
Muchas veces el problema no radica únicamente en la planta, sino que puede desencadenarse en el polen, la humedad constante de la tierra, las hojas con polvo acumulado u otras particularidades. Por eso, si al estar cerca de determinadas plantas aparecen estornudos, congestión, picazón en los ojos o irritación, es importante prestar atención a las especies que tenemos en casa y a las condiciones en las que crecen.

Una por una, cuáles son las plantas que conviene evitar si tenés alergia
No todas las personas reaccionan de la misma manera frente a las plantas. Sin embargo, algunas especies pueden ser menos recomendables para quienes tienen sensibilidad al polen, a los hongos o a determinadas fragancias. Entre las que conviene tener bajo control se encuentran:
- Helechos: necesitan bastante humedad y, si la tierra permanece constantemente mojada, puede favorecerse la aparición de hongos y moho.
- Crisantemos: pertenecen a la familia Asteraceae y producen polen que puede generar molestias en personas sensibles.
- Margaritas: al igual que otras plantas de esta familia, pueden liberar polen y desencadenar síntomas en algunas personas.
- Jazmín: su perfume intenso puede resultar molesto para quienes son sensibles a determinadas fragancias.
- Lavanda: es muy elegida por su aroma, aunque sus compuestos aromáticos pueden generar molestias en personas sensibles.
- Geranios: sus flores y el polen pueden provocar reacciones en algunas personas.
- Plantas con flores muy abundantes: en general, las especies que producen grandes cantidades de polen pueden ser menos convenientes dentro de ambientes cerrados.
Esto no significa que todas las personas alérgicas deban eliminar estas plantas de su hogar. La reacción depende de cada persona y del tipo de alergia que tenga.

El problema también puede estar en la tierra de las macetas
Muchas veces se piensa que el problema está en la planta cuando, en realidad, puede encontrarse en el sustrato. La tierra constantemente húmeda puede favorecer el crecimiento de hongos. Al removerla durante un trasplante, una poda o simplemente al regar, algunas esporas pueden quedar suspendidas en el aire.
Por eso, si hay plantas dentro de casa, es importante evitar el exceso de agua y utilizar macetas que tengan buenos agujeros de drenaje. También conviene retirar las hojas secas y cualquier resto vegetal que haya quedado sobre la tierra, ya que la materia orgánica en descomposición puede favorecer el desarrollo de hongos.

Consejos para tener plantas en casa y reducir los alérgenos
Además de elegir correctamente las especies, mantener las plantas limpias y saludables puede ayudar a reducir la presencia de posibles alérgenos. Algunos hábitos sencillos son:
- Limpiar las hojas regularmente para evitar la acumulación de polvo.
- Evitar el riego excesivo y el agua acumulada.
- Usar macetas con buen drenaje.
- Retirar hojas secas y restos vegetales.
- Mantener los ambientes ventilados.
- Evitar remover innecesariamente la tierra dentro de habitaciones cerradas.
- Utilizar guantes al trasplantar o manipular el sustrato si existe sensibilidad.
En definitiva, las plantas pueden seguir formando parte de la decoración del hogar incluso cuando hay personas alérgicas. La clave está en elegir especies adecuadas, controlar la humedad y mantenerlas limpias, además de identificar qué sustancias generan las molestias en cada caso.


















