
En el barrio porteño de Nueva Pompeya, una empresa argentina encontró una manera de darle una segunda vida a uno de los residuos más problemáticos para el medio ambiente: el plástico. Lo que habitualmente termina descartado puede transformarse en un ladrillo resistente, encastrable y destinado a la construcción de viviendas y otras estructuras.
Detrás de esta iniciativa se encuentra Blockplas, un emprendimiento que nació en 2016 con el objetivo de ofrecer una alternativa a los materiales tradicionales y responder a dos desafíos: la contaminación ambiental y las necesidades habitacionales.
En diálogo exclusivo con Canal26.com, Leonardo Vargas, integrante de la empresa, explicó cómo surgió la propuesta y cuáles son las posibilidades de un sistema que combina reciclaje, tecnología e inclusión social.

De la contaminación plástica a la construcción: cómo nació Blockplas en 2016
“La iniciativa y el proyecto nace por una problemática ambiental y también de viviendas”, contó Vargas al explicar los primeros pasos de Blockplas. La empresa cuenta con experiencia en maquinaria de inyección y procesamiento de plásticos. A partir de esos conocimientos, sus integrantes desarrollaron un sistema para transformar material reciclado en bloques destinados a la construcción en seco.
La propuesta comenzó a tomar forma en 2016, cuando identificaron una oportunidad para aprovechar residuos plásticos y convertirlos en productos que pudieran utilizarse durante años. El resultado fue un ladrillo que, según la empresa, está elaborado con plástico 100% reciclado y que permite levantar paredes mediante un sistema de encastre.
A diferencia de otros procesos de reciclaje, la iniciativa no se limita a recuperar materiales: busca incorporarlos nuevamente a una actividad productiva de gran importancia, como la construcción.

Ladrillos de plástico 100% reciclado: cómo los fabrican sin lavar el material con agua
Una de las particularidades del desarrollo es su proceso de fabricación. Según explicó Vargas, el plástico descartado puede ingresar a la producción sin atravesar una etapa previa de lavado con agua. “El plástico entra sucio, mediante inyección y matricería sale el producto final”, detalló.
Con maquinaria especializada, el material se procesa y adquiere la forma de un bloque diseñado para encastrarse con otras piezas. Este procedimiento permite aprovechar residuos y reducir el consumo de agua asociado a determinadas etapas de limpieza del plástico.
Los ladrillos obtenidos se utilizan en construcción en seco, un sistema que busca simplificar determinadas tareas de montaje y disminuir la utilización de mezclas húmedas entre las piezas. Sin embargo, las construcciones requieren planificación técnica y, según el proyecto, pueden combinar los bloques con otros elementos estructurales.

De Pompeya a otras ciudades: los ladrillos reciclados que también se utilizan para construir viviendas
Aunque el proyecto comenzó en Buenos Aires, sus responsables aseguran que la tecnología tiene aplicaciones que van más allá de una vivienda particular.
Vargas destacó que existen experiencias de construcción con este tipo de bloques en distintos países y mencionó iniciativas productivas en Brasil, Colombia y Argentina. “Hay un montón de casas a nivel mundial”, señaló al referirse a las posibilidades del sistema.
La empresa presenta sus ladrillos como una alternativa para proyectos habitacionales y otras construcciones que requieren un montaje modular. Su principal diferencia está en la materia prima: en lugar de utilizar exclusivamente materiales convencionales, los bloques permiten reincorporar plástico recuperado a un nuevo ciclo de uso.
De esta manera, Blockplas busca demostrar que los residuos pueden convertirse en recursos para una industria que necesita explorar soluciones de menor impacto ambiental.

IncluKioscos en Lanús y Almirante Brown: cuando los ladrillos reciclados también generan inclusión
Uno de los aspectos menos conocidos del proyecto es su vinculación con iniciativas destinadas a personas con discapacidad. Vargas contó que los bloques desarrollados por Blockplas se utilizaron en la construcción de IncluKioscos, espacios que combinan infraestructura e inclusión social.
Según explicó, uno de estos kioscos se encuentra en el municipio de Lanús y otro fue instalado en Almirante Brown, en un establecimiento hospitalario.
El representante de la empresa destacó especialmente la experiencia de Lanús, donde personas no videntes participaron en tareas de construcción gracias a las características de encastre de las piezas. También mencionó experiencias de pasantías con estudiantes de instituciones educativas vinculadas a la discapacidad.

Estas aplicaciones muestran una dimensión diferente del reciclaje: además de reducir la cantidad de residuos destinados al descarte, la tecnología puede incorporarse a proyectos comunitarios.
Desde aquella iniciativa de 2016 hasta sus actuales aplicaciones, Blockplas intenta responder a una pregunta cada vez más relevante: ¿qué sucede cuando el plástico que se desecha deja de considerarse basura y comienza a utilizarse como material de construcción?
En Nueva Pompeya, la respuesta toma forma de ladrillos que pueden convertirse en paredes, viviendas y espacios de inclusión.






















