
Lo que comenzó con inesperados encuentros durante sus jornadas laborales se convirtió en una misión solidaria. Maximiliano Braulio Belén, maquinista del Ferrocarril Roca, comenzó a auxiliar perros y gatos abandonados o atropellados cerca de las vías y, junto con Paula Guzzetti, construyó una red de rescate que ya permitió salvar a más de 100 animales en Llavallol y otras localidades de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires.
Detrás de cada intervención hay una historia de abandono, recuperación y segundas oportunidades, pero también un enorme esfuerzo económico para mantener con vida a quienes alguna vez quedaron desprotegidos.
De conducir trenes a rescatar perros y gatos abandonados en las vías del Ferrocarril Roca
Durante sus recorridos habituales, Maximiliano comenzó a encontrarse con una realidad que muchas veces pasa inadvertida para los pasajeros: animales que deambulaban cerca de las vías, perros heridos y gatos que sobrevivían en condiciones peligrosas. Algunos necesitaban asistencia urgente; otros ya habían sido atropellados cuando él llegaba al lugar.

“Muchas veces Maxi tenía que bajar de la máquina para asistirlos; en algunos casos ya los encontraba atropellados”, relataron los protagonistas en una entrevista con la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión (AUNO), publicada el 15 de junio de 2026. Aquellos encuentros comenzaron a transformar su rutina y lo acercaron cada vez más al rescate animal.
En paralelo, Guzzetti ya realizaba rescates de manera independiente. La unión de ambos esfuerzos permitió construir una red solidaria que comenzó con intervenciones puntuales y terminó convirtiéndose en un compromiso permanente. Cada animal recuperado implicaba nuevas responsabilidades: alimentación, controles veterinarios, tratamientos y, cuando era posible, la búsqueda de una familia.
Más de 100 animales rescatados: cuántos perros y gatos cuidan actualmente en Lomas de Zamora
Con el paso de los años, la cantidad de animales asistidos fue creciendo hasta superar el centenar. Sin embargo, el trabajo no termina cuando un perro o un gato es retirado de una situación peligrosa. Muchos llegan enfermos, lastimados o con necesidades especiales que requieren meses de atención.

Según los datos difundidos por AUNO en junio de 2026, Paula tenía bajo su responsabilidad 22 perros y una gata, mientras que Maximiliano cuidaba 17 perros y cinco gatos. En conjunto, ambos atendían directamente a 45 animales, sin contar aquellos que permanecían en hogares de tránsito o atravesaban distintos procesos de recuperación.
Detrás de esas cifras aparecen situaciones muy diferentes. Algunos animales necesitan recuperar la confianza después del abandono, mientras que otros requieren cirugías, medicamentos o cuidados prolongados. Para los rescatistas, ofrecerles una segunda oportunidad significa acompañarlos durante todo ese proceso, incluso cuando conseguir una adopción responsable resulta difícil.
Rifas, deudas y pertenencias vendidas: el esfuerzo para sostener los rescates de animales
Alimentar a decenas de perros y gatos, afrontar consultas veterinarias y comprar medicamentos representa un constante desafío. A eso se suman las castraciones, las internaciones y los pañales que necesitan algunos perros ancianos.

“Es más complejo y sacrificado de lo que parece el rescate, porque después vienen las internaciones, cirugías, vacunas y castraciones. También hay animales con tratamientos crónicos”, explicaron Guzzetti y Belén a AUNO. La declaración refleja una dura realidad que suele quedar fuera de las emotivas imágenes de los rescates.
Para continuar, ambos organizan rifas, impulsan campañas solidarias y reciben donaciones. Incluso reconocieron que, en distintas oportunidades, debieron endeudarse personalmente o vender pertenencias para afrontar gastos. Lejos de contar con recursos ilimitados, sostienen su tarea gracias al esfuerzo propio y a una comunidad que colabora cuando puede.
Los Rescatados del Roca y Adopciones Poli: cómo ayudar a los perros y gatos que buscan una familia
Con el tiempo, la iniciativa comenzó a apoyarse en una red de personas que colaboran mediante hogares de tránsito, donaciones y difusión de los casos. Las redes sociales se transformaron en una herramienta fundamental para visibilizar animales que necesitan tratamientos o esperan una adopción.

A través de Adopciones Poli y Los Rescatados del Roca, los protagonistas comparten su trabajo y buscan apoyo para continuar. Uno de sus principales desafíos es encontrar familias responsables, especialmente para aquellos perros y gatos que necesitan cuidados especiales o largos períodos de recuperación.
La historia de Maximiliano y Paula demuestra que un rescate no termina cuando un animal deja de estar en peligro. Detrás de cada vida salvada aparecen días de cuidados, sacrificios económicos y personas dispuestas a no mirar hacia otro lado. Lo que empezó junto a las vías del tren Roca se convirtió en una red que ofrece nuevas oportunidades a quienes fueron abandonados.



















