
Un medicamento que suele encontrarse en cualquier botiquín familiar puede convertirse en una amenaza para perros y gatos. La médica veterinaria Jimena Massi advirtió sobre los riesgos de administrarles remedios destinados a personas sin consultar previamente a un profesional. La práctica, muchas veces motivada por la intención de aliviar un dolor o bajar la fiebre, puede provocar intoxicaciones graves y poner en peligro la vida de los animales.
Por qué dar medicamentos humanos a perros y gatos puede ser peligroso
Uno de los errores más frecuentes entre los dueños de mascotas es creer que un medicamento seguro para las personas también puede utilizarse en animales. Sin embargo, perros y gatos tienen características metabólicas diferentes, por lo que una sustancia habitual en medicina humana puede resultar altamente tóxica para ellos.
En una entrevista con Radio Fantástica, Massi alertó sobre las consecuencias de la automedicación y mencionó dos productos ampliamente conocidos: el paracetamol y el ibuprofeno. Aunque ambos se utilizan para tratar dolores y fiebre en humanos, administrarlos a una mascota sin indicación veterinaria puede desencadenar complicaciones severas.

El peligro aumenta cuando los propietarios intentan calcular las dosis por su cuenta, utilizando el peso del animal como única referencia. La cantidad administrada no es el único factor determinante: también influyen la especie, el estado de salud, la concentración del producto y la capacidad del organismo para procesarlo.
Paracetamol e ibuprofeno: qué efectos pueden provocar en las mascotas
El paracetamol representa un riesgo especialmente importante para los gatos, cuyo organismo tiene una capacidad limitada para metabolizarlo. Una intoxicación puede causar daño hepático y alterar la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, una complicación potencialmente mortal que requiere atención veterinaria urgente.
En los perros, el ibuprofeno puede provocar hemorragias, irritación gastrointestinal, lesiones renales y úlceras. Los gatos también son vulnerables a sus efectos tóxicos. La gravedad depende de diversos factores, entre ellos la cantidad ingerida, el tiempo transcurrido y las condiciones previas del animal.
Los síntomas no siempre aparecen inmediatamente después de la administración. Cambios en la coloración de las encías, decaimiento, dificultad para respirar, pérdida de apetito o vómitos pueden indicar una intoxicación. No obstante, la ausencia de señales visibles no significa que el animal esté fuera de peligro.

Los errores más comunes al medicar perros y gatos sin consultar al veterinario
La automedicación no se limita a los remedios humanos. Durante la entrevista, el veterinario Mario Occhionero, quien acompañó a Massi, señaló que también es peligroso repetir tratamientos indicados anteriormente para otros animales, incluso cuando presentan síntomas aparentemente idénticos.
Otro problema aparece cuando se utilizan recetas antiguas sin considerar los cambios de peso, edad o condición física. Un medicamento que fue apropiado en determinado momento puede dejar de serlo, especialmente en cachorros, animales mayores o hembras gestantes.
Los especialistas también cuestionaron la costumbre de suspender los antibióticos apenas desaparecen los síntomas. Interrumpir un tratamiento antes del plazo indicado puede favorecer la resistencia bacteriana y dificultar futuras intervenciones médicas, incluso cuando el animal parece completamente recuperado.

Qué hacer si un perro o gato tomó un medicamento por accidente
Ante la sospecha de que una mascota ingirió un medicamento potencialmente tóxico, lo fundamental es contactar inmediatamente a un veterinario o acudir a una guardia, sin esperar a que aparezcan síntomas. La rapidez de la atención puede ser decisiva para reducir las complicaciones.
También es importante conservar el envase del producto e informar qué sustancia consumió el animal, su concentración, la cantidad aproximada y el momento de la ingestión. No se debe intentar provocar el vómito ni administrar remedios caseros sin instrucciones profesionales.
Finalmente, Massi y Occhionero insistieron en la importancia de contar con un veterinario de confianza que conozca los antecedentes de cada mascota. Mantener los medicamentos fuera de su alcance y evitar recomendaciones improvisadas son medidas sencillas que pueden prevenir una emergencia.



















