A 11 años de Ni Una Menos: el 76% de las víctimas de femicidio menores de edad tenía menos de 15 años

Un informe realizado por el observatorio “Ahora que Si Nos Ven” reveló datos alarmantes sobre la violencia de género contra niñas y adolescentes. El caso de Agostina Vega no es un caso aislado, sino una regla.

Marcha Ni Una Menos.
Marcha Ni Una Menos. Foto: NA.
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Todos los 3 de junio, se cumple un nuevo aniversario del movimiento Ni Una Menos, la movilización masiva de mujeres que se realizó en el año 2015 y marcó un antes y un después en la historia y la lucha contra la violencia de género en Argentina. Sin embargo, once años después, las cifras reflejan una realidad preocupante para las mujeres y niñas.

El último informe elaborado por el observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven” puso el foco en una de las problemáticas más graves: los femicidios en las menores de edad, como fue el caso de Agostina Vega. El relevamiento indicó que el 76% de las víctimas menores tenía menos de 15 años al momento del crimen. En este sentido, también detalla que el 30% tenía entre 0 y 5 años; el 19% entre 6 y 10 años; y el 27% entre 11 y 15 años. Estas cifras muestran que la mayoría de los femicidios de menores ocurre durante la infancia y la adolescencia temprana.

Y a diferencia de los hechos de las mujeres adultas, donde el agresor suele ser una pareja o una ex pareja, los feminicidios de niñas y adolescentes presentan otra característica alarmante: el 34,6% de los responsables pertenecía al entorno familiar de la víctima.

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Todos los 3 de junio se cumple un nuevo aniversario del movimiento Ni Una Menos.

Esto significa que al menos un tercio de los crímenes a niñas y adolescentes fueron propiciados por personas que formaban parte de su núcleo de confianza y que son personas que deberían garantizarles la seguridad, el cuidado y el cariño que merecen los menores de edad. De hecho, el Observatorio resaltó que, al tratarse de un conocido o un ser querido, se hace mucho más difícil para las niñas pedir ayuda.

Otro dato alarmante, es la crecida de abusos sexuales precio al femicidio en las infancias y adolescencias, ya que las cifras ubican estos ataques en un 19%, mientras que en víctimas adultas, ronda apenas en un 3%.

Además, el 22% de las menores fue reportada como desaparecida antes de ser encontrada sin vida. Para organizaciones especializadas, este período representa una “ventana de oportunidad” crítica en la que muchas veces la respuesta estatal resulta insuficiente o llega demasiado tarde.

Celos, control y aislamiento: las formas de violencia más frecuentes entre jóvenes

Al mismo tiempo, el Observatorio advirtió sobre la necesidad de fortalecer las políticas públicas para prevenir la violencia de Género e hizo hincapié en la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) como una herramienta fundamental para que niños, niñas y adolescentes identifiquen situaciones de abuso, puedan reconocer conductas violentas y acceder así a mecanismos de protección, tales como alertar a un adulto cercano o al entorno escolar. Por su parte, los datos de la Oficina de Violencia Doméstica correspondientes al 2025 resaltan que se registraron más de 18.000 denuncias, de las cuales el 45% estuvo relacionado con vínculos de pareja o expareja. Dentro de esos casos, el 84% de las personas denunciadas fueron varones y más de la mitad de las situaciones denunciadas involucró a personas menores de 18 años.

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Ni una menos

En este mismo sentido, la entidad recuerda que la violencia no siempre comienza con agresiones físicas. Los celos, el control excesivo, el aislamiento, la manipulación emocional, la violencia digital, las humillaciones y la desvalorización constante suelen ser algunas de las primeras señales.

Durante el 2025, el relevamiento indica que la violencia psicológica fue la forma más frecuente de agresiones, con un 96% de las denuncias analizadas. Le siguieron la violencia física y la simbólica, ambas con un 42%, mientras que la violencia ambiental alcanzó el 28% y la económica patrimonial el 27%. A más de una década del primer Ni Una Menos, los datos reflejan que la violencia de género continúa siendo una problemática estructural.