
Los vecinos de Río Gallegos quedaron conmocionados por el caso de Y.B., una mujer de 23 años que denunció haber sido torturada y secuestrada durante casi siete meses por su expareja, K. R., de 27 años.
En los últimos días, la joven logró escapar de la casa donde, según su denuncia, habría permanecido encerrada. Desesperada, corrió por la calle hasta llegar a las inmediaciones del natatorio municipal, donde pidió ayuda. Las personas que la encontraron dieron aviso de inmediato a la Policía de Santa Cruz, que puso en marcha un operativo para investigar el lugar y localizar a la acusada.
Tras las primeras medidas de la investigación, la Justicia resolvió que K.R. permanezca detenida con prisión preventiva, mientras avanza la causa, caratulada como “privación ilegítima de la libertad y lesiones graves”.

Violencia de Género y amenazas reiteradas
La joven habló con el medio LU12 AM680 y contó parte de los episodios de violencia que, según su relato, comenzaron a principios de este año y se volvieron cada vez más agresivos con el paso del tiempo.
“Me quemó los pechos con una plancha”, reveló Y.B. Según contó, como consecuencia del ataque sufrió quemaduras de segundo grado. Además, relató que una de las primeras agresiones que recibió fue un golpe en la nariz.
La mujer de 23 años también aseguró que las amenazas fueron uno de los principales motivos por los que no pudo escapar antes. “Me decía que iba a hacerles algo a mis hermanos más chicos”, contó.
En su relato, además, hizo referencia al consumo de sustancias y señaló que la situación de violencia se agravaba cuando su expareja consumía. Sin embargo, el relato del horror no termina ahí. La joven contó que la violencia no habría sido solo física, sino que también la habría alejado de sus amigos y de todo vínculo con el exterior.

“Le prohibía hablar con nosotros, le sacó el celular, las redes sociales, las cuentas bancarias y demás”, contaron allegados de la víctima en diálogo con La Opinión Austral. También señalaron que la agresora habría llegado a enviar mensajes haciéndose pasar por la joven, una maniobra que le habría permitido mantenerla aislada de sus seres queridos.
El episodio que le permitió escapar
Uno de los últimos episodios, y el más violento según relató la víctima, fue también el que le permitió escapar del lugar donde habría estado encerrada. Según la investigación, la joven fue agredida con distintos elementos que luego fueron encontrados dentro de la vivienda.
Durante el allanamiento realizado por la División de Investigaciones (DDI) de Río Gallegos, los agentes secuestraron un martillo, un destornillador y alambres de púa, elementos que ahora forman parte del expediente.
Luego del ataque, la joven de 23 años logró escapar y corrió hasta una zona cercana al natatorio municipal, donde pidió auxilio. Los vecinos que la encontraron dieron aviso a la Policía y permitieron que comenzara el operativo para asistirla.

El operativo policial tras la denuncia de la víctima
La víctima, de 23 años, realizó la denuncia que llegó a la División Comisaría de la Mujer y la Familia, bajo la intervención del Juzgado de Instrucción N.º 2 de Río Gallegos.
A partir de la denuncia, los investigadores realizaron distintas tareas y lograron identificar un auto que estaría relacionado con el caso. Ese dato les permitió avanzar hasta una vivienda ubicada sobre la calle Tres Lagos.
Al llegar al lugar, los agentes encontraron a la joven, quien fue trasladada a la Comisaría Tercera y quedó resguardada mientras se activaban los procedimientos de contención y asistencia. Romero, en tanto, fue detenida y quedó a disposición de la Justicia.
Las denuncias previas de la familia
Los familiares de Y.B. contaron que intentaron intervenir durante el tiempo en que la joven permaneció aislada, pero aseguraron que no pudieron hacerlo debido a distintos obstáculos judiciales.

Según relataron, Romero habría realizado denuncias contra familiares de su expareja y obtenido restricciones que les impedían acercarse o comunicarse con ellos: “Nunca podíamos hacer nada, porque siempre Romero nos denunciaba con restricciones, también que no subamos nada a redes sociales y demás”.
Mientras Y.B. permanece bajo asistencia y busca recuperarse de lo ocurrido, la investigación continúa en los tribunales de Río Gallegos. En ese contexto, la familia pide que K. Romero continúe detenida y reclama que la Justicia tome medidas para evitar que vuelva a quedar en libertad.



















