
La investigación por el femicidio de Camila Vecchiarello (26) sumó un dato que podría ser clave para reconstruir cómo era la relación que mantenía con Carlos Gonzalo Rivero, el joven de 25 años acusado de matarla.
La joven aspirante a gendarme fue asesinada a puñaladas durante la madrugada del 13 de septiembre en Barreal, Calingasta. Estaba embarazada y se había casado con Rivero apenas unas semanas antes. Ahora, los investigadores analizan distintos episodios previos al crimen que podrían mostrar cómo el acusado habría intentado alejarla de su entorno.
Uno de esos episodios tiene como protagonista a un amigo muy cercano de la familia de la víctima y una denuncia por abuso sexual que, según la hipótesis de la fiscalía, nunca fue realizada por Camila.

Una denuncia que encendió las alarmas
Según el medio Tiempo San Juan, todo comenzó con una presentación realizada por internet ante la Justicia de Salta. En ella, una persona que se identificaba como Camila Vecchiarello acusaba por “abuso sexual con acceso carnal” a un hombre de apellido Díaz.
El contenido de la denuncia llamó la atención ya que no indicaba con certeza dónde ni cuándo habría ocurrido el supuesto ataque y tampoco describía circunstancias concretas que permitieran avanzar sobre el hecho.
A esto se sumó un dato que resultó todavía más llamativo: el acusado vivía en Rosario, mientras que la presentación había sido enviada a la Justicia de Salta. El juzgado se comunicó entonces con la familia de Camila para informarle sobre la situación y señalarle que la joven debía presentarse en esa provincia.

Los familiares intentaron hablar con ella, pero no pudieron. La comunicación se llevó a cabo con Rivero, quien les explicó que la joven había ido a una guardia médica y se había olvidado su celular.
Según declararon posteriormente, el acusado les dijo “que no le dieran bola a la denuncia, que era un malentendido, que estaba todo bien y que se olvidaran”.
Para la fiscalía, ese episodio habría sido parte de una maniobra para generar desconfianza entre Camila y las personas que formaban parte de su círculo más cercano y la sospecha es que Rivero habría utilizado los datos de su esposa para realizar la denuncia y comprometer a una persona de confianza de la familia.
Los investigadores también analizan otras conductas de Rivero
La denuncia no aparece como un hecho aislado dentro de la investigación. La fiscalía reunió testimonios de personas que conocieron a Rivero en Barreal y describieron un comportamiento marcado por las mentiras y los relatos que no se correspondían con su verdadera vida.
Los investigadores intentan establecer si ese comportamiento formaba parte de una estrategia para controlar a Camila.
Uno de los elementos que más llamó la atención fue lo ocurrido después del crimen. Las pericias sobre los teléfonos apuntan a que Rivero habría seguido contestando mensajes desde el celular de ella, incluso después de haberla asesinado.

Qué pasó durante la madrugada del crimen
La noche del 13 de septiembre, la situación terminó de la peor manera. Camila Vecchiarello fue atacada dentro de la casa en la que vivía con Rivero y recibió tantas heridas de arma blanca que le provocaron la muerte.
Además, luego se supo que la joven estaba embarazada, por lo que la causa también contempla la muerte del bebé que gestaba. Después del ataque, Rivero habría escrito una carta en la que hizo referencia a lo ocurrido y manifestó: “Ya sé que es tarde para pedir disculpas”.
Sin embargo, horas después habría protagonizado otra situación que quedó incorporada al expediente. Cerca de las 11:35, cuando el cuerpo de la mujer todavía se encontraba en el departamento, utilizó su teléfono y le mandó un mensaje a una expareja que estaba en Salta, diciéndole que era “la mujer que siempre amó”.
La versión del acusado y ex de Camila ante el juez
Durante la audiencia ante el juez de Garantías Federico Rodríguez, el acusado intentó despegarse del femicidio y afirmó que Vecchiarello era violenta, que había roto algunas de sus pertenencias y que él no sabía que estaba embarazada.
También sostuvo que la joven se había herido con un cuchillo por sus propios medios y que, al correr por el pasillo, se tropezó y, al caer, el arma blanca que tenía en sus manos se clavó en su cuello.
La Justicia deberá determinar si esa explicación resulta compatible con las pruebas reunidas durante la investigación. Sin embargo, Rivero permanece detenido con prisión preventiva por la muerte de Camila.


















