Por Melisa Bubica

Los morrones funcionan perfecto para este tipo de preparaciones porque aportan color, textura y un toque dulce que combina muy bien con distintos rellenos. Además, son una opción práctica para resolver un almuerzo o una cena sin demasiada técnica, usando ingredientes simples.
La versión con carne molida es una receta clásica que no falla. Para lograr un buen relleno, es clave saltear primero la cebolla y el ajo, ya que esto aporta una base muy importante. Luego se incorpora la carne y se cocina hasta que esté bien dorada. La carne molida no puede quedar a punto en ninguna preparación.
Para potenciar el sabor de los morrones rellenos, podés sumar condimentos como pimentón, comino, pimienta y un toque de orégano. También es buena idea agregar un poco de tomate o puré para darle más jugo a la mezcla. Si querés una textura más completa, podés incorporar arroz o lentejas (ya cocido previamente), e incluso un poco de queso rallado.

La soja texturizada es una gran alternativa para reemplazar la carne, pero es importante hidratarla bien antes de usarla. Podés hacerlo con caldo, lo que ya le va a sumar más sabor desde el inicio.
Una vez hidratada, se cocina de la misma forma que la carne: con cebolla, ajo y condimentos. La clave es el sabor, ya que la soja absorbe muy bien los ingredientes. Podés usar pimentón, curry, salsa de soja o incluso un toque de limón para darle más intensidad a la receta. Pero si te recomiendo que sazones porque, caso contrario, el sabor es muy soso.
Los morrones rellenos son una opción versátil, rica y fácil de adaptar. Ya sea con carne o en versión vegetariana, es una receta que siempre funciona y que podés ajustar según lo que tengas en casa. Por si fuera poco, también se pueden congelar.

¡Si te gustó esta receta, compartila! Encontrá más ideas de menús semanales, tips, consejos y más recetas dulces y saladas en nuestra sección Recetas.