
Agregar azúcar a una salsa de tomate cuando tiene un sabor demasiado ácido es un recurso habitual en muchas cocinas. Sin embargo, un consejo gastronómico busca derribar este popular mito: el azúcar no elimina la acidez del tomate, sino que agrega dulzor y puede hacer que esa sensación se perciba menos intensa.
La explicación fue compartida por la chef Roberta, del perfil de Instagram @chefrobertaofficial, donde publicó un video dedicado específicamente a este truco de cocina y a las alternativas para conseguir una salsa de tomate más equilibrada.
“La acidez del tomate no se quita con azúcar, solo la disfraza. Esto es uno de los mitos más grandes de la cocina”, explicó la chef al comienzo de la publicación.
¿Por qué se agrega azúcar a la salsa de tomate?
Cuando una preparación queda demasiado ácida, es habitual incorporar una pequeña cantidad de azúcar. El resultado puede generar la sensación de que la acidez disminuyó, pero lo que ocurre es que el dulzor equilibra la percepción del sabor ácido en el paladar.
“Muchas personas, cuando una salsa de tomate queda ácida, agrega azúcar. Pero no elimina la acidez, solo agrega dulzura”, señaló Roberta.

Esto significa que el azúcar puede servir para modificar el perfil de sabor de la salsa, pero no es lo mismo que neutralizar la acidez presente en el tomate.
El verdadero secreto: un buen tomate y tiempo de cocción
Frente a una salsa demasiado ácida, la chef propone mirar primero dos cuestiones básicas: la calidad del tomate y el tiempo de cocción. “Primero, con un buen tomate. Segundo, con algo que hoy en día está desapareciendo: el tiempo y la paciencia”, sostuvo. La cocción lenta permite que los sabores se desarrollen y que el agua se vaya evaporando progresivamente, concentrando la preparación.

“El tomate debe cocinar despacio para concentrar su sabor. No todo se arregla en cinco minutos”, agregó. De esta manera, una buena salsa no necesariamente necesita ser corregida al final con azúcar. El proceso de cocción también resulta determinante para conseguir un sabor más equilibrado.
El bicarbonato puede ser una alternativa, pero hay que tener cuidado
La chef también menciona otro ingrediente que suele utilizarse para reducir la acidez de las preparaciones: el bicarbonato de sodio.
A diferencia del azúcar, el bicarbonato puede reaccionar con los ácidos presentes en la salsa y reducir su acidez. Sin embargo, se trata de un ingrediente que debe utilizarse con mucha moderación.
“Sí, sí, alguna persona usa una pizca de bicarbonato. Pero atención, muy poco”, advierte. El motivo es sencillo: un exceso puede modificar notablemente el sabor de la salsa y arruinar la preparación. “Porque si te pasas, tienes que botar la salsa”, explicó la chef.

El azúcar y el bicarbonato no cumplen la misma función
La diferencia entre ambos ingredientes es fundamental. El azúcar aporta dulzor y puede hacer que la acidez se perciba menos, mientras que el bicarbonato puede reaccionar con los ácidos y reducir efectivamente su presencia.
Por eso, si una salsa de tomate resulta demasiado ácida, no necesariamente hay que recurrir directamente al azúcar. La elección de la materia prima y una cocción lenta pueden ser parte de la solución.
La propia chef resume el concepto de manera contundente: “Y el azúcar, tapa, no corrige”. El consejo invita así a recuperar una idea que muchas recetas rápidas dejaron de lado: una buena salsa de tomate no siempre necesita más ingredientes, sino un buen tomate, una cocción adecuada y paciencia.

















