
La fabada asturiana es uno de los grandes íconos de la gastronomía del norte de España. Este guiso, famoso por su sabor intenso y su textura cremosa, se prepara con fabes —una variedad de alubia blanca—, chorizo, morcilla y cortes de cerdo como panceta o lacón. La clave está en la cocción lenta, que puede llevar hasta tres horas, y en el remojo previo de las legumbres, que exige empezar la receta con anticipación.
El secreto de una buena fabada está en la paciencia: las fabes secas deben hidratarse durante toda la noche anterior, y el guiso se cocina a fuego bajo para que los sabores se integren y las legumbres queden bien tiernas. El resultado es un plato espeso, reconfortante y lleno de aroma, ideal para compartir en familia o con amigos en los días más frescos.
Los ingredientes para preparar la fabada asturiana
- 450 gramos de fabes secas
- 2 chorizos asturianos
- 2 morcillas asturianas
- 200 gramos de panceta
- 200 gramos de lacón salado
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- Aceite de oliva
- Sal a gusto
- Azafrán (opcional)

El paso a paso para lograr una fabada asturiana perfecta
La noche anterior, colocá las fabes en un recipiente grande con abundante agua y dejalas en remojo durante unas 12 horas. Si usás lacón salado, también conviene hidratarlo por separado para quitarle el exceso de sal.
Al día siguiente, escurrí las fabes y ponelas en una olla grande con agua limpia. Sumá la cebolla, los dientes de ajo, la hoja de laurel, la panceta y el lacón. Llevá todo a hervor y, cuando empiece a burbujear, bajá el fuego para que la cocción sea suave y prolongada.
Agregá los chorizos y las morcillas y mantené la cocción a fuego bajo durante aproximadamente tres horas, o hasta que las fabes estén bien tiernas. El tiempo puede variar según la variedad y antigüedad de la legumbre, así como la dureza del agua.
Durante la cocción, retirale la espuma que se forme en la superficie y, si el líquido baja demasiado, agregá un poco de agua caliente. Para evitar que las fabes se rompan, no las revuelvas con cuchara: simplemente mové la olla suavemente de vez en cuando.
Cuando las legumbres estén listas, probá el caldo y ajustá la sal, teniendo en cuenta que los embutidos y el lacón ya aportan bastante sabor. Si querés, podés sumar unas hebras de azafrán para darle un toque especial.
Consejos para servir y disfrutar la fabada asturiana
Dejá reposar la fabada unos minutos antes de servirla: esto ayuda a que los sabores se asienten y el guiso gane cuerpo. El resultado es un plato espeso, sabroso y bien caliente, ideal para los días de frío.
Recordá que, aunque la cocción lleva unas tres horas, el proceso completo requiere planificar el remojo previo de las fabes. La espera vale la pena: la fabada asturiana es un clásico que conquista por su sabor y su tradición.




















