
En plena cordillera neuquina existe un destino en el que todavía predominan el silencio, el sonido del agua y el viento entre los árboles. Se trata de Villa Traful, una pequeña localidad ubicada a orillas del lago del mismo nombre y rodeada por algunos de los paisajes más atractivos de la Patagonia argentina.
El pueblo tiene apenas 761 habitantes, según los datos del Censo 2022. Sin embargo, durante determinados fines de semana puede recibir alrededor de 5.000 turistas, entre viajeros alojados y visitantes que llegan por el día desde Bariloche, Villa La Angostura y otras ciudades cercanas.
El contraste es sorprendente. En cuestión de horas, esta tranquila aldea de montaña transforma por completo su ritmo cotidiano: se llenan sus senderos, restaurantes, miradores y alojamientos, aunque el lugar todavía conserva una escala pequeña y un entorno natural alejado de las grandes urbanizaciones.
Dónde queda Villa Traful y cómo llegar desde Bariloche
Villa Traful está ubicada en el sur de la provincia de Neuquén, dentro del entorno del Parque Nacional Nahuel Huapi. Se encuentra aproximadamente a 100 kilómetros de San Carlos de Bariloche y a unos 65 kilómetros de Villa La Angostura.

Uno de los accesos más utilizados combina la Ruta Nacional 40 con la Ruta Provincial 65. Parte del recorrido puede presentar sectores de ripio, por lo que resulta conveniente consultar el estado del camino antes de viajar, especialmente durante el invierno o después de fuertes lluvias.
El trayecto es uno de los grandes atractivos de la experiencia. El paisaje cambia gradualmente y permite observar bosques de cipreses, coihues y ñires, además de montañas, ríos y miradores naturales.
Qué significa Traful y cómo nació la localidad
El nombre Traful tiene origen mapuche y está asociado con la idea de “unión” o “confluencia”. La denominación hace referencia al encuentro de los ríos Traful y Limay, un punto geográfico fundamental para comprender la historia de la región.
Mucho antes de la fundación oficial del pueblo, el territorio era recorrido por comunidades originarias. La zona formaba parte de diferentes circuitos de intercambio, búsqueda de pasturas y traslado de animales entre la cordillera y la estepa patagónica.
Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX comenzaron a establecerse nuevas familias. Sus habitantes se dedicaron principalmente a la ganadería, la agricultura y el aprovechamiento de los recursos disponibles, en un ambiente marcado por las grandes distancias, la nieve y los inviernos rigurosos.
La escuela que reunió a los primeros pobladores
Uno de los momentos más importantes de la historia local ocurrió en 1934, cuando los habitantes construyeron una escuela de troncos con el apoyo del Consejo Nacional de Educación.
La institución, identificada como Escuela 111, tuvo como primer director a Eugenio Maciel. No solo cumplió una función educativa, sino que también se convirtió en un espacio de encuentro para las familias que vivían dispersas en la región.

Dos años después, el 30 de noviembre de 1936, una resolución de la Dirección de Parques Nacionales autorizó el loteo y la venta de tierras. Esa fecha es considerada como la fundación oficial de Villa Traful.
En 1969, el Gobierno de Neuquén creó la Comisión de Fomento, una decisión que permitió ampliar los servicios esenciales y acompañar el desarrollo turístico de la localidad.
El misterioso bosque que permanece bajo el agua
El atractivo más extraordinario de Villa Traful no se encuentra en la cima de una montaña, sino debajo del lago.
En uno de sus sectores permanece un antiguo bosque de cipreses que quedó sumergido después de un deslizamiento de tierra ocurrido siglos atrás. El movimiento modificó el terreno y provocó que numerosos árboles quedaran cubiertos por el agua.
Las bajas temperaturas contribuyeron a desacelerar la descomposición de la madera. Por ese motivo, todavía es posible observar troncos y árboles erguidos bajo la superficie, especialmente durante los días en los que el agua está calma y presenta mayor transparencia.
El famoso Bosque Sumergido de Villa Traful puede conocerse mediante excursiones lacustres. También existen propuestas de kayak y buceo ofrecidas por prestadores habilitados, siempre sujetas a las condiciones climáticas.
Qué hacer durante una visita a Villa Traful
Además de conocer el bosque sumergido, los visitantes pueden realizar senderismo, cabalgatas, pesca deportiva, ciclismo y paseos en embarcación.

Entre los recorridos más conocidos se encuentran las caminatas hacia:
- Cascada Coa Có
- Arroyo Blanco
- Cerro Negro
- Cerro Monje
Otro punto destacado es el Mirador del Viento, ubicado sobre un acantilado de aproximadamente 80 metros. Desde allí se obtiene una vista panorámica del lago Traful, las montañas y el bosque andino-patagónico.
La gastronomía también forma parte del viaje. Los restaurantes y casas de té ofrecen especialidades como trucha, cordero patagónico, chocolates artesanales, tortas caseras y preparaciones con frutos rojos.
El desafío de crecer sin perder su identidad
Villa Traful enfrenta un desafío cada vez más visible: recibir a una cantidad creciente de turistas sin perder aquello que la vuelve especial.
La mejora de los accesos puede generar empleo, inversiones y nuevas oportunidades para los pobladores. Sin embargo, también incrementa la presión sobre los caminos, el agua, la gestión de residuos y los ambientes naturales.
Con una población que pasó de 417 habitantes en 2010 a 761 en 2022, la localidad ya no es un secreto absoluto. Aun así, mantiene su espíritu de aldea y esa sensación de encontrarse lejos de todo.
Entre montañas, bosques y aguas transparentes, Villa Traful reúne historia, naturaleza y misterio. Visitarla no significa solamente llegar hasta un lago patagónico: implica descubrir un lugar donde una parte del pasado todavía permanece de pie bajo el agua.




















