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De dorapa, con fainá y mucha muzzarella: el diccionario secreto de los clásicos que todo porteño debería conocer

De los hornos de La Boca a los mostradores de la avenida Corrientes, la pizza porteña creó un idioma propio. Qué significan “a caballo”, “media masa”, “de dorapa” y otras expresiones que conservan más de un siglo de inmigración, encuentros y sabor.

Secretos de la pizza de Buenos Aires
Secretos de la pizza de Buenos Aires Foto: Instagram @pizzeriaguerrin
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Hay palabras que alcanzan para despertar una escena completa: “una grande de muzza”, “dos porciones al paso” o “con fainá”. En Buenos Aires, ese pequeño vocabulario no pertenece solamente a la gastronomía. También cuenta la historia de una ciudad formada por inmigrantes, trabajadores, artistas, familias y noches interminables.

La pizza porteña tiene reglas propias. Es abundante, generosa en queso y perfecta para comer sentado o de pie frente a un mostrador. Detrás de cada término que aparece en una carta existe una tradición, aunque muchos comensales la repitan sin conocer su origen.

Su historia comenzó a consolidarse durante las grandes corrientes inmigratorias de fines del siglo XIX. Los italianos, especialmente los genoveses instalados en La Boca, trajeron recetas y saberes panaderos que se adaptaron a la vida cotidiana de Buenos Aires. Así, la pizza dejó de ser únicamente italiana para adquirir una identidad profundamente porteña.

Muzzarella: la reina de las pizzerías porteñas

Cuando alguien pide “una muzza”, no necesita ofrecer demasiadas explicaciones. Se refiere a la pizza de muzzarella, la base del universo pizzero local.

Pizza
El diccionario de la pizza porteña Foto: Instagram @pizzeriaguerrin

Su principal característica es la abundancia. La versión porteña suele tener una masa alta, salsa de tomate y una cubierta generosa de queso, capaz de formar largos hilos al levantar la porción.

La palabra “muzzarella”, adaptada de la italiana mozzarella, también demuestra cómo Buenos Aires hizo propia esta receta. No se trata solamente de una modificación en la pronunciación: es un término incorporado al lenguaje cotidiano.

Pizza al paso: comer rápido sin abandonar el ritual

La pizza al paso consiste en entrar a una pizzería, pedir una o dos porciones, comerlas generalmente de pie junto al mostrador y continuar camino.

Este formato se consolidó en los locales céntricos y barriales, donde trabajadores, estudiantes, artistas y espectadores de teatro podían encontrar una comida caliente, económica y contundente. La pizza porteña resultaba ideal porque podía venderse por porción, no necesitaba cubiertos y se comía en pocos minutos.

Pizzerías icónicas
Las dos leyendas de Buenos Aires Foto: Buenos Aires Connect

De esa costumbre nació otra expresión popular: comer “de dorapa”, una inversión humorística de la palabra “parado”. Lejos de ser una experiencia menor, hacerlo frente al mostrador representa una de las liturgias gastronómicas más auténticas de Buenos Aires.

Fainá: la receta genovesa que encontró una segunda patria

La fainá se prepara principalmente con harina de garbanzos, agua, aceite, sal y pimienta. Su antecedente directo es la farinata de Liguria, especialmente vinculada con la tradición culinaria de Génova.

Los inmigrantes genoveses llevaron la receta hasta el Río de la Plata, donde comenzó a difundirse en barrios como La Boca. Algunas reconstrucciones históricas sitúan una de sus primeras elaboraciones porteñas registradas en 1882, en hornos relacionados con familias italianas.

La historia desconocida del fainá: de la farinata genovesa a las mesas de Buenos Aires Foto: Instagram @pizzerialoscampeones

Sin embargo, en Buenos Aires sucedió algo diferente: la fainá comenzó a comerse junto con la pizza. Su textura también se adaptó, volviéndose más firme y consistente para acompañar una porción cargada de muzzarella.

“A caballo”: el particular matrimonio entre pizza y fainá

Pedir una pizza “a caballo” significa colocar una porción de fainá encima de otra porción de pizza, generalmente de muzzarella.

Aunque el origen exacto del gesto es difícil de precisar, la combinación se transformó en un clásico porteño. El sabor tostado del garbanzo se mezcla con la intensidad del queso fundido, creando un contraste que atravesó generaciones.

El origen de la fainá porteña Foto: Instagram @pizzeriaelfortin

Cada comensal tiene su propia técnica. Algunos comen las dos porciones juntas; otros colocan solamente un pequeño trozo de fainá sobre cada bocado. Lo importante es respetar una costumbre que nació de la mezcla entre la herencia italiana y la creatividad local.

Al molde, media masa y a la piedra: tres estilos diferentes

No todas las pizzas porteñas tienen la misma base. La pizza al molde se cocina en una bandeja profunda y aceitada. Su masa es alta, aireada y esponjosa, con una superficie capaz de sostener una cantidad importante de queso.

La media masa ofrece un espesor intermedio. Conserva suficiente cuerpo para soportar los ingredientes, pero es menos alta que la tradicional pizza al molde.

La pizza a la piedra, en cambio, es más delgada y crocante. Se cocina sobre una superficie muy caliente y suele presentar una proporción más equilibrada entre masa, salsa y cobertura.

Fugazza, fugazza con queso y fugazzeta: no son lo mismo

Aunque sus nombres suelen generar confusión, existen diferencias importantes. La fugazza deriva de la focaccia genovesa y tiene a la cebolla como ingrediente principal. Por lo general, no lleva salsa de tomate ni una gran cubierta de queso.

Fugazzetta; pizza; pizzería. Foto: Unsplash.
La diferencia entre fugazza y fugazzeta. Foto Unsplash.

La fugazza con queso incorpora queso a esa combinación, mientras que la fugazzeta rellena utiliza dos capas de masa con abundante queso en el interior y cebolla por encima.

La familia Banchero, llegada desde Liguria e instalada en La Boca, quedó históricamente asociada con la popularización de esta especialidad. Su pizzería abrió en 1932, en la esquina de Almirante Brown y Suárez, y la tradición vincula a Juan Banchero con la creación de la fugazza con queso.

Canchera: la pizza sin queso que nació en la calle

La pizza canchera suele prepararse con masa, salsa de tomate condimentada, ajo y orégano, pero sin queso.

Su nombre está relacionado con la venta en los alrededores de los estadios. Al no llevar muzzarella, podía transportarse y conservarse con mayor facilidad. Era económica, sabrosa y perfecta para las multitudes que caminaban hacia la cancha.

La famosa pizza de cancha. Foto: Instagram @angelin.pizzeria
La famosa pizza de cancha. Foto: Instagram @angelin.pizzeria

Su formato puede variar según la pizzería, pero conserva la misma esencia: una comida sencilla nacida de la cultura popular y callejera.

Moscato, pizza y fainá: la fórmula que marcó una época

Durante décadas, el pedido clásico se resumió en tres palabras: “moscato, pizza y fainá”. El vino moscato, dulce y aromático, se convirtió en un acompañamiento habitual dentro de las antiguas pizzerías.

La combinación quedó asociada con las salidas nocturnas, las reuniones entre amigos y las comidas después del teatro. Aunque en la actualidad las bebidas elegidas son más variadas, la frase todavía funciona como una auténtica contraseña porteña.

Un idioma nacido entre La Boca y la avenida Corrientes

Durante las primeras décadas del siglo XX, las pizzerías se multiplicaron desde La Boca hacia el centro. El año 1932 resultó fundamental, con la apertura de establecimientos históricos como Banchero, Güerrín y Las Cuartetas. Poco después, en 1934, comenzó la historia de El Cuartito.

Con el tiempo, la avenida Corrientes se convirtió en uno de los escenarios principales de esta cultura. Antes del cine, después del teatro o durante una jornada laboral, la pizza ofrecía una comida democrática, rápida y compartida.

Por eso, hablar de muzzarella, fainá, fugazzeta, media masa o pizza al paso es hablar de mucho más que ingredientes. Cada término conserva algo de los inmigrantes, las antiguas panaderías, los hornos barriales y los mostradores de mármol.

El diccionario pizzero porteño no fue escrito por académicos. Se construyó durante más de un siglo, porción tras porción, entre quienes entraron con apuro, pidieron una muzza de dorapa y descubrieron que, en Buenos Aires, hasta una comida rápida puede estar cargada de historia.

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