
El universo de las series de época y el de los superhéroes parecen habitar galaxias completamente opuestas. De un lado, las pasiones jacobitas, los vestidos con corsé y los viajes a través de las piedras mágicas que conmueven a los fanáticos de Outlander. Del otro, los trajes de spandex, villanos intergalácticos y las piruetas aéreas de Peter Parker en “Spider-Man: Un nuevo día”.
Sin embargo, ambas obras comparten un secreto de producción fundamental que conecta directamente el romance de Jamie y Claire con las últimas aventuras del héroe de Marvel interpretado por Tom Holland.
Ese hilo invisible que entrelaza la magia del siglo XVIII con el dinamismo del cómic no es otro que una misma geografía: la deslumbrante ciudad de Glasgow, en Escocia. Convertida en uno de los platós al aire libre más codiciados del cine y la televisión mundial, la urbe demostró una versatilidad camaleónica capaz de transformarse en el París del 1700, en el Boston de posguerra o en las hiperactivas avenidas de la Gran Manzana.
Viaje en el tiempo: las locaciones de Outlander en suelo escocés
Para el equipo de producción de Outlander, Glasgow funcionó como el corazón operativo y el telón de fondo ideal para recrear múltiples épocas y continentes sin salir de territorio británico. Al recorrer sus calles, los visitantes pueden rastrear los pasos de Claire y Frank en pasajes que simularon ser rincones distantes del planeta:
- La casa de Dowanhill Street: ubicada en el idílico West End, esta tranquila arteria flanqueada por casonas victorianas de ladrillo rojo fue adaptada para representar la calle Furey de Boston entre las décadas de 1940 y 1960. Allí se mudan Claire y Frank durante la tercera temporada a la espera del nacimiento de Brianna.
- Universidad de Glasgow: con sus majestuosos claustros góticos, torretas y fachada medieval, la segunda universidad más antigua de Escocia prestó sus pasillos para encarnar a la prestigiosa Universidad de Harvard, donde Frank ejerció como profesor.

- Parque Kelvingrove: este extenso espacio verde victoriano a orillas del río Kelvin albergó las escenas en las que Claire pasea con la pequeña Bree en su cochecito, evocando la nostalgia de su vida en Boston mientras el recuerdo de Jamie la persigue.
- Catedral de Glasgow: la cripta de este templo medieval erigido en el siglo XII se transformó en la segunda temporada en el emblemático Hôpital des Anges de París, el centro de salud dirigido por la Madre Hildegarde donde Claire presta su ayuda voluntaria.
- John Street y el Ayuntamiento: las inmediaciones de George Square y el impresionante arco de John Street sirvieron para ambientar el Registro Civil de la Ciudad de Westminster, en Londres, marco del recuerdo de la boda espontánea entre Claire y Frank.
Cómo Glasgow se convirtió en la Nueva York de Spider-Man
Si Outlander aprovechó la impronta gótica y victoriana de la ciudad para viajar hacia el pasado, la última entrega de Marvel, “Spider-Man: Un nuevo día”, utilizó esa misma arquitectura para un propósito totalmente distinto: recrear el caos urbano de Nueva York. Según explicaron las autoridades de Screen Scotland, el trazado en cuadrícula de la ciudad, sus amplias avenidas y la fisonomía de sus edificios victorianos la convirtieron en un sustituto perfecto de las grandes metrópolis estadounidenses.
Durante el rodaje de la película dirigida por Destin Daniel Cretton, la zona de Merchant City y el centro urbano se vieron paralizados por el despliegue de tanques, taxis amarillos, ambulancias norteamericanas y pantallas azules.

Cerraron más de 60 calles del centro de la ciudad simultáneamente en lugar de replicar Nueva York en un estudio, y las llenaron con señales estadounidenses, basureros y toda la utilería necesaria para que Escocia pareciera Manhattan con un importante nivel de detalle.
Al final de cuentas fue mucho más barato y confiable filmar en Glasgow que en Manhattan, donde es carísimo, hay muchísimo ruido, y lograr un resultado visual similar.
Miles de fanáticos se agolparon en las calles de la segunda ciudad en importancia de Escocia para ver a Tom Holland caracterizado como el super héroe arácnido en plena persecución de acción.

El propio director destacó el calor de la comunidad local durante los días de filmación, señalando que la energía de la gente de Glasgow fue clave para arrancar el rodaje de la superproducción. Así, entre adoquines centenarios, arquitectura neoclásica y gente siempre dispuesta a ser parte de la magia del cine, la ciudad logró unir bajo un mismo cielo las batallas de los superhéroes modernos con los dramas de época más apasionantes de la pantalla chica.



















