
Las autoridades sanitarias confirmaron dos nuevos casos de hantavirus en Argentina. Según trascendió, los contagios fueron detectados en la provincia de Salta y en la ciudad bonaerense de Arrecifes, elevando a 47 el número total de casos registrados en el país en lo que va del año.
La información fue difundida a través del último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), donde además se detalla que la temporada 2025-2026 acumula un total de 107 casos confirmados. El período analizado comprende desde la semana epidemiológica 27 de 2025 hasta la semana 20 de 2026.

Los datos reflejan que la enfermedad mantiene una presencia significativa en distintas regiones del país, con una mayor concentración de casos en determinadas provincias donde existen condiciones ambientales favorables para la circulación del virus.
¿Cuáles son las provincias con más casos de hantavirus?
Según el informe oficial, la provincia de Buenos Aires encabeza la lista con 44 casos confirmados durante la temporada, seguida por Salta con 31. Más atrás aparecen Santa Fe y Jujuy, ambas con siete casos, mientras que Río Negro registra seis. Entre Ríos y Chubut completan el grupo de provincias más afectadas con cinco casos cada una.

A nivel regional, el área Centro concentra más de la mitad de los contagios registrados en el país, con un total de 56 casos, impulsados principalmente por la situación epidemiológica en territorio bonaerense.

Sin embargo, la región del Noroeste Argentino (NOA) presenta la tasa de incidencia más alta. Allí se contabilizan 0,63 casos por cada 100.000 habitantes y el 81% de los contagios corresponden a la provincia de Salta, una de las jurisdicciones que históricamente registra circulación del virus.

¿Qué es el hantavirus y cuáles son sus síntomas?
El hantavirus es una enfermedad viral transmitida principalmente por ciertos roedores silvestres infectados. El contagio hacia las personas suele producirse al inhalar partículas presentes en el aire contaminadas con orina, saliva o excrementos de estos animales.
Las situaciones de mayor riesgo suelen darse al ingresar o limpiar galpones, depósitos, viviendas deshabitadas, cabañas o espacios cerrados que permanecieron mucho tiempo sin ventilación. También puede ocurrir durante actividades rurales, de camping o trabajos en áreas donde existe presencia de roedores.
Los primeros síntomas suelen confundirse con otras enfermedades virales e incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares intensos, cansancio generalizado y malestar corporal. No obstante, en algunos pacientes la infección puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome cardiopulmonar grave, provocando dificultades respiratorias severas que requieren atención médica urgente.
Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan consultar de inmediato ante la aparición de síntomas compatibles, especialmente si la persona estuvo recientemente en zonas de riesgo o tuvo contacto potencial con ambientes contaminados.
Entre las principales medidas preventivas se encuentran ventilar adecuadamente los espacios cerrados antes de ingresar, evitar el contacto con excrementos de roedores, mantener los ambientes limpios y libres de residuos que puedan atraer animales, y sellar posibles accesos a viviendas y galpones.
La vigilancia epidemiológica continúa siendo una herramienta clave para detectar nuevos contagios y reducir el impacto de una enfermedad que, aunque poco frecuente, puede presentar complicaciones graves si no se diagnostica y trata a tiempo.

















