
El infierno que evocan y la red de delitos en la que están inmersos los prestamistas y deudores no es nuevo y tampoco pertenece únicamente al universo de la conocida asesina serial de Montserrat, Yiya Murano, quien mató a sus amigas tras pedirles un dinero que nunca fue devuelto. A principios de 1900 operó un dúo de hermanos de peligrosa calaña que mató a media docena de sus acreedores: todo para no pagar las deudas que tenían.
Se trata de Marcos Mauricio y José María Leonelli, oriundos de la provincia de Mendoza. Juntos protagonizaron una de las olas de asesinatos más sanguinarias de principios del siglo XX en nuestro país.
Pero esta historia tiene un inicio. ¿Cuándo, cómo y por qué los hermanos Leonelli comenzaron a pedir dinero? ¿Qué los llevó a iniciar una cadena de asesinatos que terminaría convirtiendo su propia casa en escenario del horror?
Los Leonelli eran hijos de una mujer llamada Teresa Paolantonio. Con la muerte de su marido, la mujer tuvo que empezar a hacerse cargo de los niños, que aún todavía eran muy pequeños, y logró abrir una panadería. Sin embargo, no pasó demasiado tiempo para que el negocio finalmente colapsara.
El origen de los hermanos Leonelli: pedían dinero, no lo devolvían y luego mataban a los prestamistas
La vida de los Leonelli se reducía a altibajos económicos constantemente. En los años siguientes, la situación se agravó y los hermanos empezaron a pedir dinero casi de manera compulsiva a diversos prestamistas.
Su accionar ya era bien conocido por los vecinos que habitaban en los alrededores de su casa ubicada en la calle Salta y Urquiza, en la ciudad de Mendoza, según cita la agencia de Noticias Argentinas.
Los Leonelli eran astutos y sabían cómo persuadir a las personas. Porque cuando no tenían suerte con algún acreedor, no se perdían la oportunidad de solicitar auxilio económico a comerciantes o a conocidos.
Las víctimas de los hermanos Leonelli: tres personas confirmadas y otras muertes sospechosas
Marcos Mauricio y José María Leonelli fueron condenados por los asesinatos de Juan María Dávila, un hombre de negocios que les prestó a los hermanos una cifra de 8.000 pesos argentinos de aquel momento; Tufik Ladekani, un joven sirio de 18 años; y Julián Azcona, el dueño de un almacén y un vendedor de origen español.

Los crímenes de los hermanos Leonelli se descubrieron gracias a la investigación por el asesinato de Tufik. La reconstrucción del caso policial indica que el 20 de diciembre de 1916, el chico de 18 años acudió a una reunión con José en su propia casa supuestamente para que le devolvieran el dinero que habían prometido desde hacía días.
Sin embargo, cuando llegó al lugar se encontró con el otro hermano, Marcos, quien habría tenido en las manos un palo. Se cree que ambos lo mataron a golpes y lo terminaron por estrangular con un alambre. Pero, a diferencia de la impunidad de la que gozaron los otros crímenes previos, en este caso, los vecinos escucharon los gritos de Tufik y rápidamente llamaron a las autoridades policiales.
La investigación continuó con minuciosos peritajes dentro de la vivienda de los hermanos Leonelli y fue allí que encontraron otros restos de las víctimas y algunas de sus pertenencias. El modus operandi de los Leonelli era claro: pedían dinero, no lo devolvían, dilataban la situación con sus acreedores hasta que los citaban en su propiedad para luego asesinarlos y ocultar los cuerpos en ese mismo sitio para que nadie sospechara.
La detención de los hermanos en Mendoza
Minutos después del crimen de Tufik, los sujetos fueron alcanzados rápidamente por los agentes policiales, quienes los arrestaron y los llevaron a la dependencia municipal. Su arresto permitió a los investigadores indagar más en profundidad en su actividad criminal y descubrir que pocos meses antes habían matado a Dávila, cuyos restos fueron encontrados un año después de su asesinato; y a Azcona. En el caso de esta víctima, su cuerpo fue hallado oculto en una cochería.
Los hermanos Leonelli fueron a juicio por el asesinato de estos tres casos confirmados. No obstante, se los vincula a la desaparición y asesinato de Francisco Petruolo, Alejo Samper y Tomás Guajardo. Si bien estas personas efectivamente se relacionaron con los Leonelli, la evidencia no fue lo suficientemente concluyente como para culparlos de su muerte.

¿Qué pasó con los hermanos Leonelli después de ser arrestados?
Marcos y José María fueron a juicio por el triple homicidio de Tufik Ladekani, Julián Azcona y Juan María Dávila en 1918, dos años después de ser arrestados. Por ser considerado la mente detrás de los asesinatos, Marcos fue condenado a la pena de muerte. En tanto, su hermano, José María, a 25 años de prisión.
¿Qué pasó después del juicio? Una asociación religiosa pidió que le quitaran la pena capital a Marcos Leonelli y el Poder Judicial mendocino lo autorizó.
De esta manera, el hombre fue condenado a prisión perpetua. Para 1923, ambos hermanos fueron ubicados en la prisión de Ushuaia, conocida como la “Cárcel del Fin del Mundo”, y que fue clausurada durante el gobierno de Juan Domingo Perón en 1947.
Mientras Marcos murió en su celda poco tiempo después, su hermano logró salir dos décadas más tarde, justo antes del cierre definitivo del presidio.

















