
En 1955, el mapa de la Argentina estuvo a punto de adquirir una forma muy diferente de la actual. En medio de una profunda crisis política, el Congreso aprobó una norma que convirtió a varios territorios nacionales en provincias autónomas.
La medida permitió el nacimiento de Formosa, Neuquén, Río Negro y Chubut, cuatro provincias que continúan integrando el territorio argentino. Pero también dio origen a una quinta jurisdicción, enorme y actualmente olvidada: la provincia de Patagonia.
Aquel territorio comprendía la actual provincia de Santa Cruz, Tierra del Fuego, las islas del Atlántico Sur y el Sector Antártico Argentino. Sus límites se extendían desde el paralelo 46 hasta el Polo Sur, por lo que se trataba de una de las unidades administrativas más grandes imaginadas por el Estado nacional.
Sin embargo, su existencia fue tan breve como agitada. Nunca eligió autoridades propias, no sancionó una Constitución y desapareció legalmente poco más de un año después.
La ley que creó nuevas provincias en 1955
La transformación comenzó con la sanción de la Ley 14.408, aprobada por el Congreso el 16 de junio de 1955, promulgada el 28 y publicada en el Boletín Oficial el 30 de ese mes.
La intención era provincializar los territorios nacionales que todavía dependían directamente del Poder Ejecutivo. A diferencia de las provincias, esas jurisdicciones tenían una autonomía limitada: sus gobernadores eran designados por la Nación y sus habitantes no gozaban de las mismas posibilidades de representación política.

La ley estableció que Formosa, Neuquén y Río Negro conservarían los límites de sus antiguos territorios nacionales. También creó una provincia ubicada entre los paralelos 42 y 46, con el océano Atlántico al este y la frontera con Chile al oeste. Esa jurisdicción se convirtió en Chubut.
La quinta provincia era considerablemente más extensa. Su territorio partía del paralelo 46, seguía la frontera chilena y se proyectaba hacia el sur. Incluía Santa Cruz, Tierra del Fuego, las islas australes y el territorio antártico reclamado por la Argentina.
Por qué recibió el nombre de Patagonia
La Ley 14.408 delimitó el nuevo territorio, pero no estableció inicialmente su nombre definitivo. El 20 de julio de 1955, el Poder Ejecutivo decidió llamarlo provisoriamente “Provincia de Patagonia”, hasta que una futura convención constituyente resolviera su denominación.
Su capital provisional debía instalarse en Río Gallegos. Además, la norma dispuso que las convenciones constituyentes se reunieran en Formosa, Neuquén, Rawson, Viedma y Río Gallegos, ciudades que funcionarían como capitales provisorias.
En cada nueva provincia debían elegirse 16 convencionales, encargados de redactar las constituciones locales. El proyecto buscaba que los habitantes pudieran elegir gobernadores, organizar sus instituciones y administrar los recursos de sus territorios.
Sin embargo, los planes quedaron interrumpidos antes de que Patagonia consiguiera organizarse.
El golpe de Estado que modificó el proyecto
La provincialización fue impulsada durante el segundo gobierno de Juan Domingo Perón. Apenas tres meses después de la sanción de la ley, el golpe de Estado iniciado el 16 de septiembre de 1955 derrocó al presidente e instaló la denominada Revolución Libertadora.
La ruptura institucional frenó el proceso de organización provincial. Patagonia no pudo elegir gobernador, formar una Legislatura ni sancionar su Constitución.
Durante el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu, la división territorial volvió a modificarse. El 22 de noviembre de 1956, un decreto ley anuló la creación de Patagonia y estableció en su lugar la provincia de Santa Cruz, con Río Gallegos como capital provisional.

Tierra del Fuego, las islas del Atlántico Sur y el Sector Antártico quedaron fuera de esa jurisdicción. En febrero de 1957 se restableció el territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que recién se convertiría en provincia en 1990.
La provincia argentina que desapareció antes de gobernarse
Aunque tuvo una existencia legal breve, Patagonia fue parte de un ambicioso intento por reorganizar el extremo sur argentino. Su historia demuestra que los límites internos del país atravesaron cambios, disputas y proyectos que nunca lograron consolidarse.

Durante algunos meses de 1955 y 1956, Patagonia no fue solamente una región geográfica. También fue el nombre oficial de una provincia gigantesca que se extendía hacia los territorios más australes.
Fue una jurisdicción sin gobernador electo, sin Constitución y sin Legislatura propia. Aun así, dejó uno de los episodios menos conocidos de la historia argentina: el nacimiento de una provincia que desapareció del mapa antes de poder gobernarse.
















