
En pleno centro de la ciudad de Salta, una imponente torre de colores terracota, marfil y blanco sobresale entre los edificios. Pertenece a la Basílica Menor y Convento de San Francisco, un complejo religioso cuya historia comenzó prácticamente al mismo tiempo que la ciudad.
Además de ser uno de los templos más fotografiados del norte argentino, conserva una pieza vinculada con Manuel Belgrano y una de las victorias fundamentales de la lucha por la Independencia: la denominada “Campana de la Patria”.
El templo se encuentra en la intersección de las calles Córdoba y Caseros, a una cuadra de la plaza principal. Su torre campanario alcanza los 54 metros de altura y es considerada una de las más altas de Sudamérica. El conjunto fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1941.
Una iglesia que nació junto con Salta
La historia del complejo se remonta a 1582, año de la fundación de Salta. En aquel momento, Hernando de Lerma destinó un terreno para que la orden franciscana levantara una iglesia y un convento.
Las primeras instalaciones fueron construidas con materiales sencillos, como barro y caña. El paso del tiempo y los movimientos sísmicos provocaron su deterioro, por lo que debieron ser reemplazadas.

La construcción del templo actual comenzó en 1758 y estuvo a cargo de fray Vicente Muñoz. El proyecto contempló una nave principal con bóveda de cañón corrido, seis capillas laterales, una pequeña nave transversal y una bóveda sobre el crucero.
La historia del edificio estuvo marcada por distintos desastres. En 1761, un incendio ocasionó graves daños. La iglesia fue rehabilitada en 1767, pero otro incendio registrado cinco años después volvió a afectar la estructura y obligó a los religiosos a trasladarse temporalmente.
La torre que transformó el paisaje salteño
La imagen actual de la basílica comenzó a definirse durante la segunda mitad del siglo XIX. Luis Giorgi proyectó su fachada, mientras que Agustín Cánepa estuvo a cargo de la construcción. Más adelante, Francisco Righetti diseñó la enorme torre campanario.
La fachada presenta un marcado estilo italianizante, con falsas ventanas, guirnaldas, molduras y cortinados realizados en yeso. Sus colores terracota y marfil refuerzan la apariencia teatral del edificio.

En el interior se conservan pinturas murales, pisos calcáreos, estucos y mobiliario religioso. El retablo fue realizado por fray Luis Godoy, mientras que las capillas reúnen imágenes y objetos pertenecientes a diferentes etapas de la tradición franciscana.
La campana relacionada con Manuel Belgrano
Uno de los elementos más sorprendentes del complejo es la Campana de la Patria. Según la información turística oficial, fue mandada a realizar por Manuel Belgrano con armas y municiones utilizadas durante la Batalla de Salta, librada el 20 de febrero de 1813.
Aquel enfrentamiento fue una de las victorias más importantes del Ejército del Norte. Las fuerzas patriotas dirigidas por Belgrano derrotaron al ejército realista comandado por Pío Tristán y fortalecieron la causa revolucionaria.

La batalla también tuvo un enorme valor simbólico, ya que las tropas combatieron enarbolando la bandera celeste y blanca, después de haberla jurado días antes a orillas del río Pasaje.
La campana, por lo tanto, no es solamente un objeto religioso. Su material conserva la memoria de una guerra decisiva y representa la transformación de antiguos instrumentos de combate en un símbolo de unión.
Un museo con piezas de varios siglos
El complejo alberga el Museo San Francisco, instalado en un sector de los antiguos claustros. Allí se exhiben objetos litúrgicos de los siglos XVII, XVIII y XIX, además de coronas de plata, mobiliario, imágenes religiosas y pinturas.

También posee una biblioteca conventual con libros antiguos y valiosos incunables, como se denomina a los ejemplares impresos durante los primeros tiempos de la imprenta.
En 1992, el papa Juan Pablo II elevó la iglesia a la categoría de Basílica Menor. Actualmente, el edificio integra uno de los circuitos históricos más importantes de Salta.
Entre la torre de 54 metros, los claustros, las obras religiosas y la campana vinculada con Belgrano, este lugar resume más de cuatro siglos de historia argentina y mantiene viva la memoria de la Independencia.

















