Las microalgas utilizan la fotosíntesis para absorber dióxido de carbono y transformarlo en biomasa útil.
Las microalgas utilizan la fotosíntesis para absorber dióxido de carbono y transformarlo en biomasa útil. Foto: Pexels.

La crisis climática mundial obligó a gobiernos, científicos y empresas a buscar nuevas herramientas para reducir el impacto ambiental de las emisiones contaminantes. Sin embargo, los especialistas coinciden en que disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero ya no alcanza: ahora también resulta necesario retirar grandes cantidades de dióxido de carbono ya presentes en la atmósfera.

En ese contexto, las microalgas comenzaron a posicionarse como una de las alternativas más prometedoras dentro de las tecnologías de captura de carbono. Gracias a su capacidad fotosintética, estos organismos microscópicos pueden absorber CO2 de manera altamente eficiente y transformarlo en biomasa reutilizable para diferentes sectores productivos.

Bosques de algas gigantes en Latinoamérica. Foto: Fundación Rewilding Chile.
Especialistas aseguran que algunas especies de algas pueden capturar CO2 hasta 50 veces más rápido que los árboles. Foto: Fundación Rewilding Chile.

Un informe publicado en 2024 por la Universidad de Oxford advirtió que el planeta deberá remover entre 7.000 y 9.000 millones de toneladas de CO₂ anuales durante las próximas décadas para mantener el objetivo climático fijado en el Acuerdo de París y evitar que el calentamiento global supere los 1,5 °C. Frente a este escenario, la biocaptura con algas aparece como una solución basada en la naturaleza, pero potenciada mediante tecnología.

¿Qué es la biocaptura de carbono con algas?

Las microalgas son organismos capaces de realizar fotosíntesis, un proceso mediante el cual absorben dióxido de carbono, agua y nutrientes para transformarlos en biomasa, liberando oxígeno al ambiente.

La biocaptura de carbono reproduce este mecanismo natural en entornos controlados conocidos como fotobiorreactores. Allí, las algas crecen en condiciones óptimas para maximizar su capacidad de absorción de CO2.

Científicos logran transformar el dióxido de carbono en productos aprovechables y limpios. Foto: Unsplash
La biocaptura con algas se posiciona como una alternativa innovadora frente a la crisis climática global, ya que permite absorber una buena cantidad de dióxido de carbono.

Según explicó Marc Cortés, especialista en innovación ambiental y fundador de 4BlueTech, el verdadero valor de esta tecnología radica en su capacidad de transformar un problema ambiental en una oportunidad productiva.

“No se limita a capturar CO2. Permite transformar un problema en una cadena de valor, y hacerlo de forma modular y replicable. En un contexto donde la descarbonización necesita escala, las tecnologías que combinan impacto medible y viabilidad industrial son las que más pueden acelerar”, afirmó.

Además, el experto señaló que el sistema aprovecha el mecanismo biológico más antiguo del planeta. “En términos simples: reproducimos y optimizamos, en un entorno controlado, el mecanismo más antiguo de captura de carbono del planeta: la fotosíntesis, explicó Cortés.

Las plantas necesitan de la fotosíntesis para sobrevivir. Foto: Unsplash
Los sistemas de fotobiorreactores permiten optimizar el crecimiento de microalgas en entornos controlados. Foto: Unsplash.

¿Por qué las algas capturan CO2 más rápido que los árboles?

Diversas investigaciones internacionales sostienen que las microalgas pueden absorber dióxido de carbono hasta 50 veces más rápido que los árboles tradicionales. La diferencia se explica principalmente por su estructura biológica. Mientras los árboles deben destinar gran parte de la energía capturada a desarrollar troncos, ramas y raíces, las microalgas utilizan prácticamente toda su actividad celular para crecer y multiplicarse.

Además, algunas especies logran duplicar su biomasa en menos de 24 horas, una velocidad imposible de alcanzar para las plantas terrestres. Otro factor clave es que, dentro de sistemas controlados, las algas mantienen condiciones estables de luz, nutrientes y temperatura, lo que evita interrupciones en el proceso de captura de carbono.

Para Cortés, el gran diferencial de esta tecnología es su flexibilidad industrial. “Su superpoder real es que pueden funcionar como una plataforma biológica adaptable: distintas especies tienen perfiles distintos de crecimiento, tolerancia y composición (proteínas, lípidos, pigmentos)”, sostuvo.

El óleo obtenido de las algas es el componente principal. Foto: Instagram/algenesismaterials.
La biomasa obtenida durante el proceso puede utilizarse en industrias como la cosmética, la farmacéutica y la alimentaria.

¿Cómo se diferencia de otras tecnologías de captura de carbono?

Actualmente existen distintas estrategias para retirar CO2 de la atmósfera. Algunas de las más conocidas son la captura directa de aire mediante filtros químicos, el almacenamiento geológico de carbono y la reforestación masiva.

Sin embargo, muchas de estas soluciones presentan altos costos energéticos o limitaciones territoriales. En comparación, la biocaptura con algas utiliza energía solar para funcionar y, además de capturar carbono, genera biomasa con aplicaciones comerciales y ambientales.

Según los especialistas, esa capacidad de reutilización convierte a este sistema en una herramienta alineada con los principios de la economía circular. “Permite pasar de un enfoque lineal –capturo y almaceno– a uno circular: capturo y convierto”, explicó Cortés.

Además de capturar carbono con un sistema parecido al de la energía solar, las microalgas ayudan a limpiar aguas residuales y reducir la contaminación ambiental. Foto: Unsplash

Las aplicaciones de las microalgas en la industria y el ambiente

La biomasa generada durante el proceso de biocaptura puede utilizarse en múltiples actividades productivas. Entre las aplicaciones más importantes aparecen la fabricación de biofertilizantes, suplementos alimenticios, cosméticos, biocombustibles y productos farmacéuticos.

Además, las microalgas también son utilizadas para limpiar aguas residuales, ya que absorben nutrientes contaminantes como nitrógeno y fósforo, ayudando a reducir la eutrofización de ríos y lagunas.

Un estudio impulsado por la Comisión Europea en 2025 destacó que los bosques naturales de algas presentes en aguas europeas ya capturan cerca de 86 millones de toneladas de CO₂ por año. Incluso, el informe plantea que una expansión controlada de cultivos podría incrementar significativamente esa capacidad.

Algas. Foto: Unsplash
Investigadores y empresas analizan el potencial de esta tecnología para impulsar modelos de economía circular y descarbonización. Foto: Unsplash.

No obstante, los investigadores advierten que todavía son necesarios más estudios para medir con precisión el impacto real de estas tecnologías a gran escala.

Mientras el mundo busca acelerar la transición ecológica, la biocaptura con microalgas comienza a consolidarse como una de las alternativas más innovadoras para enfrentar el cambio climático combinando ciencia, naturaleza y desarrollo industrial.