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53 meses de construcción y 450 MW: el megaproyecto de Chile que busca almacenar energía en pleno desierto de Atacama

La iniciativa contempla dos embalses de 4,8 millones de metros cúbicos de capacidad cada uno, separados por un desnivel de 315 metros. El sistema utilizaría agua desalinizada para almacenar electricidad y recuperarla cuando aumente la demanda energética.

La iniciativa contempla dos embalses de 4,8 millones de metros cúbicos de capacidad cada uno, separados por un desnivel de 315 metros.
El megaproyecto de Chile que busca almacenar energía en pleno desierto de Atacama. Foto: Imagen generada con IA (ChatGPT)
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El desierto de Atacama, conocido por sus condiciones extremas de aridez y su enorme potencial para generar energía solar, podría convertirse en escenario de una particular obra de ingeniería. Se trata de la Central de Almacenamiento de Energía Renovable por Bombeo Atacama, un proyecto que propone utilizar agua y diferencias de altura para almacenar electricidad.

A diferencia de las centrales hidroeléctricas tradicionales, esta instalación no dependería exclusivamente del flujo natural de un río. Su funcionamiento se basaría en un sistema reversible, capaz de consumir electricidad para elevar agua y recuperarla posteriormente mediante turbinas.

La iniciativa, prevista para la comuna de Caldera, en la región de Atacama, contempla una capacidad instalada de hasta 450 megavatios (MW). Su expediente ambiental establece un plazo de construcción de 53 meses y una fase de operación de 40 años.

La iniciativa contempla dos embalses de 4,8 millones de metros cúbicos de capacidad cada uno, separados por un desnivel de 315 metros.
La iniciativa contempla una capacidad instalada de hasta 450 megavatios (MW). Foto: ctes.cl

Cómo funciona la megaconstrucción chilena que busca almacenar energía con agua

El principio detrás del proyecto es relativamente sencillo, aunque su ejecución requiere una infraestructura de gran escala. El sistema utiliza dos niveles de almacenamiento de agua, conectados mediante instalaciones hidráulicas y equipos capaces de funcionar tanto como bombas como turbinas.

Cuando existe electricidad disponible, especialmente durante períodos de elevada generación renovable, el sistema utiliza esa energía para bombear agua hacia un nivel superior. Posteriormente, cuando aumenta la demanda eléctrica o disminuye la generación solar, el agua puede descender y accionar turbinas para producir electricidad.

De esta manera, el agua funciona como un medio de almacenamiento de energía, sin necesidad de utilizar baterías químicas convencionales. Sin embargo, el proceso no genera energía adicional: parte de la electricidad utilizada durante el bombeo se pierde durante el ciclo.

La iniciativa contempla dos embalses de 4,8 millones de metros cúbicos de capacidad cada uno, separados por un desnivel de 315 metros.
El agua funciona como un medio de almacenamiento de energía sin baterías químicas convencionales. Foto: Unsplash

Por qué el desierto de Atacama es clave para este proyecto energético

La ubicación constituye uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa. El norte de Chile concentra importantes instalaciones de generación solar, favorecidas por los elevados niveles de radiación que caracterizan a la región.

Sin embargo, producir grandes cantidades de electricidad durante las horas de sol también plantea un desafío: almacenar los excedentes para utilizarlos cuando las condiciones cambian. En ese contexto, los sistemas de almacenamiento por bombeo pueden contribuir a aprovechar mejor la electricidad renovable y reducir las diferencias entre los momentos de generación y consumo.

El proyecto de Caldera apunta precisamente a esa necesidad. Su particularidad radica en trasladar una tecnología tradicionalmente asociada con regiones montañosas y abundantes recursos hídricos a un entorno desértico, donde la disponibilidad y gestión del agua adquieren especial relevancia.

La iniciativa contempla dos embalses de 4,8 millones de metros cúbicos de capacidad cada uno, separados por un desnivel de 315 metros.
El norte de Chile concentra importantes instalaciones de generación solar por los elevados niveles de radiación. Foto: Unsplash

Dos embalses de 4,8 millones de metros cúbicos separados por 315 metros

La magnitud de la construcción aparece reflejada en sus dimensiones. Según el Estudio de Impacto Ambiental presentado ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), la central contempla dos embalses con una capacidad aproximada de 4,8 millones de metros cúbicos de agua cada uno.

Ambos estarían separados por un desnivel de 315 metros, una diferencia de altura fundamental para transformar la energía potencial del agua en electricidad. El diseño incluye tuberías de conducción, una casa de máquinas, una subestación eléctrica y una línea de transmisión. Además, contempla la utilización de agua desalinizada.

Durante la generación eléctrica, el sistema podría movilizar hasta 167,5 metros cúbicos de agua por segundo, una cifra que permite dimensionar la capacidad hidráulica prevista para la instalación.

La iniciativa contempla dos embalses de 4,8 millones de metros cúbicos de capacidad cada uno, separados por un desnivel de 315 metros.
Durante la generación eléctrica, el sistema podría movilizar hasta 167,5 metros cúbicos de agua por segundo. Foto: Unsplash

Cuándo comenzaría la construcción y qué desafíos enfrenta el proyecto en Chile

Pese a sus ambiciosas características, la central todavía no es una obra terminada ni una construcción en marcha. El proyecto se encuentra en evaluación ambiental, por lo que los 53 meses corresponden al plazo de ejecución previsto y no a trabajos ya iniciados.

El proceso de participación ciudadana se desarrolló entre el 28 de julio y el 22 de octubre de 2026. Entre los aspectos que requieren evaluación figuran los posibles efectos sobre los recursos naturales, la vegetación y el patrimonio arqueológico y paleontológico de la zona.

Si obtiene las autorizaciones correspondientes y finalmente se construye, la central podría convertirse en una pieza relevante para el almacenamiento de energía renovable en Chile. Su propuesta consiste en aprovechar algo tan elemental como la gravedad para responder a uno de los grandes desafíos de la transición energética: guardar la electricidad cuando sobra y recuperarla cuando más se necesita.

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