
Limpiarle las orejas a tu perro debería formar parte de su rutina de baño. Pero aunque parece una tarea sencilla, lo cierto es que hay una manera correcta para hacerlo. Esto se debe a que las mascotas suelen tener los oídos muy sensibles y si se hace de forma incorrecta, podría provocar irritaciones e incluso desarrollar problemas auditivos.
Aunque algunas personas recurren a hisopos, alcohol o preparados caseros para retirar la suciedad, estos métodos no son los más adecuados para cuidar una zona tan sensible.
De hecho, la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell envió una recomendación a todos los cuidadores de animales para que puedan realizar la limpieza de orejas de forma segura. La clave se encuentra en retirar suavemente los residuos que se esconden allí sin utilizar productos muy abrasivos para ellos. Además, la casa de altos estudios advierte que no todos los animales necesitan limpiezas frecuentes: la rutina depende de sus características, sus antecedentes y el estado de sus conductos auditivos.

Cómo limpiar las orejas de los perros correctamente, según la Universidad de Cornell
De acuerdo con la guía del Richard P. Riney Canine Health Center de la Universidad de Cornell, la limpieza debe realizarse con cuidado para evitar lesiones y no empujar la suciedad hacia el interior del oído. Para hacerlo en casa, siempre que el perro no presente dolor ni signos de infección, se pueden seguir estos pasos:
- Elegir una solución adecuada: utilizar un limpiador ótico formulado para perros y recomendado por el veterinario. No todos los productos sirven para las distintas necesidades auditivas.
- Aplicar el producto suavemente: colocar la solución en el conducto auditivo sin introducir la punta del envase ni presionar con fuerza. Si el animal no tolera que se aplique directamente, se pueden humedecer discos o bolitas de algodón con el líquido.
- Masajear la base de la oreja: realizar movimientos suaves durante unos segundos para ayudar a desprender la suciedad acumulada.
- Dejar que sacuda la cabeza: este movimiento contribuye a aflojar los residuos y facilita su salida hacia el exterior.
- Retirar la suciedad visible: utilizar una gasa, un disco o una bolita de algodón para limpiar suavemente desde la parte interna de la oreja hasta el exterior, sin introducirlos más allá de donde llega cómodamente un dedo.

En este mismo sentido, la Universidad advierte que es muy importante evitar los hisopos, ya que podrían empujar los residuos hacia zonas más profundas en el conducto auditivo y causar infecciones. Además, los veterinarios insistieron en que queda prohibido el uso de alcohol o agua oxigenada, debido a que pueden irritar tejidos sumamente sensibles.
Si el perro manifiesta dolor durante el procedimiento, hay que detenerse y consultar con un profesional. La limpieza en el hogar no debe reemplazar la revisión veterinaria cuando existe una infección o una lesión.
Cada cuánto hay que limpiar los oídos de un perro y qué señales tener en cuenta
La frecuencia depende de cada mascota. Según la Universidad de Cornell, los perros con antecedentes de alergias, infecciones recurrentes o determinadas características físicas, como las orejas caídas, pueden necesitar una rutina de higiene más frecuente.
En cambio, cuando un animal tiene los oídos sanos y no presenta acumulación de suciedad, no necesita limpiezas periódicas por obligación. Hacerlo en exceso también puede provocar irritación. En algunos casos, la institución señala que el mantenimiento puede realizarse cada una o dos semanas, según las necesidades del perro y las indicaciones veterinarias.
Por otro lado, los veterinarios de la casa de altos estudios detallaron que es importante revisar las orejas con regularidad para detectar posibles problemas. Entre las señales de alerta se encuentran:
- Enrojecimiento de la piel.
- Picazón persistente en una o ambas orejas.
- Sacudidas frecuentes de la cabeza.
- Secreciones o acumulación excesiva de cera.
- Mal olor.
- Molestias o dolor cuando se toca la zona.

La veterinaria Julia Miller, profesora clínica adjunta de Dermatología de Cornell, advirtió en este mismo sentido que las alergias pueden estar detrás de muchas molestias auditivas y favorecer la aparición de infecciones secundarias. También pueden existir otras causas, como ácaros, parásitos o cuerpos extraños.
Por eso, si el perro se rasca constantemente, inclina la cabeza, presenta secreciones o no permite que le toquen las orejas, es importante acudir al veterinario.
Identificar el origen del problema permite elegir el tratamiento adecuado y evitar que una molestia inicial se convierta en una infección más complicada.




















