
Hay rincones de Buenos Aires donde la historia no permanece encerrada detrás de una vitrina. Se encuentra en las mesas de madera, las botellas antiguas y los pisos desgastados por varias generaciones.
Uno de ellos está en Aristóbulo del Valle 1100, esquina Hernandarias, en el barrio porteño de La Boca. Allí funciona El Estaño 1880, un tradicional café y restaurante que mantiene vivo el espíritu de los antiguos bares-almacén de la Ciudad.
Antes de adoptar su nombre actual, el establecimiento atravesó diferentes etapas. Fue una fonda frecuentada por trabajadores portuarios, se transformó en almacén con despacho de bebidas y quedó en manos de distintas generaciones de una familia.
La fonda que recibía a los trabajadores del puerto
Los orígenes de El Estaño 1880 se encuentran vinculados con una antigua fonda llamada Estrella del Sud, visitada por trabajadores del puerto y obreros de la zona de Casa Amarilla.
Su historia comenzó hacia fines del siglo XIX, cuando La Boca mantenía una relación directa con la actividad portuaria. Estos establecimientos servían para comer y beber, pero también eran puntos de encuentro donde los vecinos intercambiaban noticias, buscaban trabajo o descansaban después de extensas jornadas.

La tradición oral sostiene que Domingo Faustino Sarmiento habría pasado varias veces por el lugar debido a que una de sus últimas parejas vivía en las inmediaciones. El relato se incorporó a la memoria del establecimiento y todavía es recordado entre sus historias más llamativas.
En 1939 comenzó una nueva etapa familiar
El destino del negocio cambió en 1939, cuando el inmigrante español Manuel López y su esposa, Teresa Vicenta Novaro, se hicieron cargo del comercio. Desde entonces comenzó a funcionar como almacén con despacho de bebidas y fue rebautizado como Don Lorenzo.

La modalidad era habitual en los barrios porteños: los clientes podían comprar productos para sus casas y sentarse a compartir una bebida o una comida sencilla. Con el paso del tiempo, aquellos almacenes se convirtieron en verdaderos centros de la vida social.
Por sus mesas habrían pasado personajes con historias muy diferentes. Entre ellos aparecen Segundo David Peralta, conocido como “Mate Cocido”; el futbolista José Manuel “Charro” Moreno, y Jorge E. Villarino, apodado “el rey de la fuga”.
En 1976 adoptó el nombre El Estaño 1880
En 1976, Daniel Lorenzo López Novaro, hijo de Manuel y Teresa, quedó al frente del establecimiento. Durante esa etapa, el café recibió el nombre que conserva hasta la actualidad: El Estaño 1880.
La elección no fue casual. En el centro del salón sobresale una barra de estaño de 3,50 metros, considerada una pieza excepcional dentro del patrimonio gastronómico porteño.

A su alrededor sobreviven estanterías de madera, botellas, vitrinas, porcelanas, objetos de plata, antiguas heladeras y una tradicional fiambrera alemana. No se trata de una decoración incorporada para recrear el pasado: son elementos originales que acompañaron las distintas etapas del negocio.
En 2004, el establecimiento fue incorporado al catálogo de Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires, una distinción que reconoce a los cafés, billares y confiterías relacionados con la identidad cultural porteña.
Un bodegón convertido en escenario cinematográfico
La atmósfera de su salón llamó la atención de directores y productores. Allí se filmaron escenas de películas como Evita, quien quiera oír que oiga, de Eduardo Mignogna; Eva Perón, de Juan Carlos Desanzo, y El sueño de los héroes, dirigida por Sergio Renán.
El café también quedó relacionado con figuras del arte, la literatura, el tango y el fútbol. Entre sus visitantes se recuerda a Benito Quinquela Martín, Astor Piazzolla, Alberto de Mendoza, Martín Caparrós, Beto Márcico y Martín Palermo.
Además, durante distintas etapas se organizaron encuentros literarios y actividades para alumnos de escuelas del barrio. Una de las propuestas fue el llamado “mate cocido literario”, destinado a acercar a los chicos a la historia y la identidad de La Boca.
Dónde queda El Estaño 1880
El Estaño 1880 está ubicado en Aristóbulo del Valle 1100, esquina Hernandarias, a pocas cuadras del estadio de Boca Juniors y de otros puntos históricos del barrio.
Visitarlo no significa solamente sentarse a comer o tomar un café. También supone acercarse a la Buenos Aires de los trabajadores portuarios, los antiguos almacenes, los artistas y las familias que conservaron sus comercios durante generaciones.
En una ciudad que cambia constantemente, El Estaño 1880 todavía protege una barra centenaria, objetos originales y relatos que continúan circulando entre sus mesas.






















