
Jésica, la esposa de Leandro Alcaraz, el colectivero de la línea 620 asesinado por delincuentes, aún no logra reponerse del drama. Tampoco su pequeña hija de tres años, quien pese a todo trató de consolar, a su modo, a su madre.
"Me dijo que me quede tranquila porque papá está en el cielo, se fue con el colectivo volando", relató la viuda.
La esposa del chofer baleado y asesinado luego de discutir con un pasajero que se negó a pagar el boleto confesó que no se sintió aliviada después de que detuvieron a los dos sospechosos del crimen.
En ese sentido, confesó que siente miedo de que finalmente los liberen. “Sólo me importa si se van a quedar en la cárcel. Uno es menor, me preocupa que salga”, sostuvo la mujer.
Así mismo, reclamó que lo que le pasó a su hija no le vuelva a suceder a nadie más y lamentó que “hay gente que entra y sale de la cárcel y mata como si nada”.
Por eso mismo, la viuda de Alcaraz aseguró que no estará tranquila “hasta que pasen los años y vea que los culpables siguen adentro”.
















