
Mientras sigue la investigación por el brutal asesinato de Agostina Vega en Córdoba, los abuelos de la adolescente de 14 años dieron una entrevista este lunes y hablaron sobre el padre de la niña.
En diálogo con Moria Casán, Elizabeth Fernández, abuela de Agostina, habló sobre la relación que mantienen con Gabriel Vega: “Con el papá de Agostina nosotros no teníamos relación. Él no veía a Agostina hacía casi un año, no le contestaba los mensajes, no le contestaba las llamadas; entonces, en un primer momento sí estuvimos con él, hablamos, como que había un posible acuerdo”.
“Después él empezó a hablar mal de mi hija, a echarle la culpa a mi hija cuando él no era padre presente. Entonces ahí se cortó la relación”, agregó.

Sobre la denuncia que hay contra el padre de la adolescente asesinada, la abuela contó que “el año pasado le dio una golpiza a Agostina y ella decidió venirse de vuelta a vivir con nosotros. Agostina salió con la ropita que llevaba puesta del colegio y su mochila”.
“El papá dice que él le ponía límites. A ver, ¿vos le querés poner límites a tu hija dándole patadas en el piso, una trompada en el estómago? No. Eso no es poner límites”, remarcó.
“Y le dijo a la madre ‘bueno, no, yo no quiero saber nada con esta chiquita, encárgate vos’. Porque a la chiquita, supuestamente, porque así decía él, tenés que llevarla a un psiquiatra porque está mal de la cabeza. Porque era una adolescente”, contó la mujer.
Antes de terminar la entrevista, Elizabeth habló sobre la tenencia de Agostina: “La tenencia era compartida. Ella quiso ir a vivir con su papá, porque nunca había vivido con su papá porque siempre estuvo con su mamá. Entonces su mamá le dijo ‘bueno, listo, andá, viví con tu papá’, porque no tenía ningún problema con eso. Cuando ella va a vivir con su papá, después nosotros nos enteramos del maltrato psicológico de parte de la mujer. El padre le tiró la ropa en el patio y le dijo que la iba a prender fuego. Es un tipo manipulador”.
Caso Agostina Vega: el acusado de encubrimiento aseguró que él “salió a buscar” a la adolescente durante su desaparición
Osvaldo Fassetta, el amigo de Claudio Gabriel Barrelier que fue detenido en el caso Agostina Vega, dio algunas entrevistas previas a su arresto con distintos medios de comunicación. Allí relató cuándo fue la última vez que vió a la adolescente y aseguró que ayudó a la familia en la búsqueda y detalló cómo se comportaba el acusado horas después de la denuncia de desaparición.
La detención de Fassetta ocurrió este jueves 4 jueves por la noche, cuando la Fiscalía ordenó su arresto bajo la acusación de encubrimiento agravado en contexto de violencia de género. Se supo que el hombre, de 47 años, vivía en la casa de Barrelier tras conflictos personales con su familia.

Ahora, tras su aprehensión, se dieron a conocer detalles de sus diversas entrevistas con la televisión donde recordó que el sábado 23 de mayo estuvo con Agostina, su hermano menor, Melisa y Barrelier en un predio donde jugaban al fútbol. En diálogo con TN, aseguró que la última vez que vio a la adolescente fue en un cumpleaños: “Claudio se fue conmigo hasta mi lugar de trabajo y cerca de las 21, él se fue. Me dijo que iba hasta lo de una amiga y que después se iba a la casa”, expresó.
“Cuando estábamos en la cancha, escuché que Agostina le pidió (a Claudio) su número de teléfono. En ese momento él no se lo da. La mamá estaba cerca de ella”, recordó el acusado de encubrimiento por el femicidio de la menor.
En este sentido, remarcó que recibió una llamada de la madre de Agostina a las cinco de la mañana el domingo 24 de mayo y que no dudo en ayudar: “Cerré el negocio y, con dos amigos que estaban ahí con movilidad, estuvimos dando un par de vueltas y fuimos al domicilio de Melisa a ver si encontrábamos a su hija”.
“La buscamos en plazas y en la calle. Y después nos fuimos a la comisaría a hacer la exposición. Estuvimos un rato y nos dijeron que fuéramos a la Unidad Judicial a hacer la denuncia. Hasta que nos tomaron la denuncia se hicieron las 8 de la mañana”, comentó.
Asimismo, rememoró que durante esas horas Barrelier no los ayudó en la búsqueda: “No colaboró con nosotros. En ese momento, con la desesperación que tenía la madre, cerré el kiosco y nos fuimos. Lo que menos pensamos es si él estaba colaborando o no. Fuimos a darle una mano a una mamá que estaba desesperada y sola en la casa”.
Un detalle que le llamó la atención y que ahora lo vincula con la causa es que le cambiaron el acolchado en su cama: “Habían puesto un acolchado color clarito donde yo dormía. Las colchas que yo tenía el sábado al mediodía antes de irme eran grises. Cuando volví, era otra, no la había visto nunca”.

















