
Buenos Aires no solo come pizza: la convirtió en identidad. En la ciudad, la pizza al molde no es una moda ni una postal para turistas, sino un ritual cotidiano que mezcla barra, fainá, horno caliente y recetas que sobreviven hace décadas. Ese peso cultural no es menor: en 2025, APYCE y el Ministerio de Desarrollo Económico porteño distinguieron a varias casas históricas como“Pizzerías Emblemáticas Porteñas”, un reconocimiento que pone en valor la producción artesanal, el uso de hornos tradicionales y más de 50 años de trayectoria.
Por qué la pizza al molde de CABA sigue siendo un fenómeno gastronómico
La pizza porteña al molde tiene rasgos muy definidos: masa alta, porciones generosas, corte a cuchilla, mostrador a la vista y un repertorio clásico donde conviven muzzarella, fugazza, fugazzeta, anchoas y jamón con morrones. De hecho, entre los criterios señalados para distinguir a una “pizzería emblemática” aparecen justamente la elaboración de pizza al molde, el uso de fermentación natural, el despacho por porción y el apego a recetas tradicionales que forman parte del patrimonio vivo de los barrios.
En ese mapa sentimental y sabroso, hay nombres que siguen encabezando cualquier conversación seria sobre buena pizza en CABA. Algunos nacieron en los años 30, otros se volvieron leyenda de barrio, pero todos comparten algo: no venden solo pizza, venden historia porteña en cada porción.
Güerrín: el clásico absoluto de Corrientes que nunca pasa de moda
Hablar de pizza al molde en CABA y no mencionar a Güerrín es imposible. La pizzería fue fundada en 1932 sobre la Avenida Corrientes y su origen está ligado a los genoveses Arturo Malvezzi y Guido Grondona, que comenzaron con un local mucho más chico hasta transformarlo en uno de los grandes íconos gastronómicos de la ciudad. Su mostrador siempre activo y su vínculo con la vida teatral del centro la convirtieron en una parada obligada para porteños y turistas.

Ubicación: Av. Corrientes 1368, Microcentro. Su carta supera las 120 variedades, pero si es la primera vez, la recomendación suele ir por la muzzarella al molde o la fugazzetta con queso, una de las grandes especialidades de la casa. En relevamientos de enero de 2026, la muzzarella grande figuraba en $29.900 y la fugazzetta con queso en $37.200, con gaseosa de 350 cc a $4.400 y cerveza de litro a $11.500.
Lo que hace fuerte a Güerrín no es solo el tamaño de sus porciones, sino su capacidad de sostener una mística muy porteña: comer al paso, de pie, entre ruido de platos, turistas, oficinistas y cartelera teatral. En una ciudad donde muchas costumbres cambiaron, Güerrín sigue funcionando como un verdadero teatro de la pizza.
El Cuartito: la pizzería histórica donde cada pared cuenta una anécdota
Si Güerrín representa el pulso de Corrientes, El Cuartito representa la épica sentimental de la pizza porteña. Nació en 1934, en un local diminuto y triangular de la calle Talcahuano, primero como un despacho de vinos y cervezas con pizza al paso. Con los años creció, pero conservó el nombre como homenaje a aquel espacio mínimo donde arrancó todo. Hoy sigue siendo uno de los templos más reconocidos de Buenos Aires.

Ubicación: Talcahuano 937, Buenos Aires. Además de la pizza, el encanto del lugar está en sus paredes cargadas de fotos, camisetas y recuerdos de figuras del deporte y la cultura. En 2024 fue reconocido por sus 90 años de trayectoria, algo que confirma su peso dentro de la historia gastronómica porteña.
En cuanto a precios, un ticket viral difundido en marzo de 2026 mostró una pizza grande napolitana con roquefort a $41.000, una porción individual de fugazzeta a $5.500, una gaseosa a $4.400 y un porrón a $8.100. Más allá del debate por el valor, el dato sirve para dimensionar cuánto cuesta hoy sentarse en uno de los locales más famosos de CABA.
La gran virtud de El Cuartito es que conserva eso que tantas marcas persiguen y pocas sostienen: identidad real. No parece una recreación de una vieja pizzería; es una vieja pizzería viva, con oficio, cocina y memoria.
Banchero: la cuna de la fugazzeta que hizo escuela en Buenos Aires
Si hay una casa con peso histórico enorme en la pizza porteña, esa es Banchero. La historia arranca con la familia Banchero en La Boca, donde el genovés Agustín Banchero se asentó a fines del siglo XIX; luego su hijo Juan Banchero abrió en 1932 la pizzería que terminaría asociada para siempre con una creación fundamental del ADN local: la fugazzeta rellena. Más tarde, la marca se expandió al centro y otras sucursales.

Ubicación histórica: Av. Almirante Brown 1200, La Boca. Banchero es señalada como el lugar donde se inventó la fugazza con queso / fugazzeta, una especialidad que hoy parece inseparable de Buenos Aires. Para quien quiera comer “de dorapa”, Canal 26 relevó en abril de 2026 una porción de muzzarella al molde desde $3.900, una porción de fugazzeta rellena desde $5.500 y fainá alrededor de $1.700.
Si la idea es pedir pizza grande, un relevamiento de enero de 2026 ubicó la muzzarella al molde en $26.900, la napolitana en $34.000 y la cuatro quesos en $55.000. Banchero mantiene, además, esa mezcla tan porteña entre barullo, porción abundante y una tradición que parece transmitirse más por costumbre familiar que por marketing.
Las Cuartetas: una parada clásica para quienes buscan pizza al molde bien porteña
Entre las grandes instituciones de la avenida Corrientes aparece también Las Cuartetas, fundada en 1932 y convertida en símbolo de la calle más teatral de Buenos Aires. Su fama se sostiene en la masa aireada, la muzzarella generosa y una experiencia muy asociada al antes o después del teatro, cuando media ciudad parece querer una porción rápida y contundente.

Ubicación: Av. Corrientes 838. En relevamientos de 2026, la muzzarella grande aparecía desde $27.000, mientras que especialidades como la Súper Cuartetas llegaban a $48.000. Es otro de esos casos donde el precio no se explica solo por ingredientes, sino por el valor simbólico de sentarse en una casa que forma parte de la memoria urbana.
Las Cuartetas representa una versión muy reconocible de la pizza de Buenos Aires: sin vueltas, generosa, directa y popular, con ese combo de harina, queso y centro porteño que sigue funcionando generación tras generación.
Angelín: el emblema de Villa Crespo que creó la mítica pizza canchera
No todo en la tradición pizzera de CABA pasa por Corrientes. En Villa Crespo, Angelín ocupa un lugar especial desde 1938 y carga con una chapa única: es reconocida como la casa creadora de la pizza canchera, esa versión sin queso, con masa y salsa, que todavía despierta fanatismo entre los paladares más fieles a la vieja escuela. También es famosa por su fugazzetta rellena y por una historia que incluso suma el mito de que Frank Sinatra pidió una pizza del local durante su paso por Buenos Aires.

Ubicación: Av. Córdoba 5270, Villa Crespo. En su menú online figuran una pizza chica de muzzarella a $22.500, una grande de muzzarella a $30.000, una grande de fugazzeta rellena a $52.000 y una chica de salsa canchera a $20.650. Son valores que ayudan a entender por qué Angelín sigue siendo un imán para quienes buscan una experiencia más barrial, menos turística y con un perfil histórico muy marcado.
Angelín no solo tiene producto: tiene relato, identidad y rareza. Y en gastronomía, eso vale mucho. Porque cuando una ciudad cambia tan rápido, lugares así quedan como reserva de sabor y memoria.















