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Cocinan panettones los 365 días del año, usan un horno de 1931 y tiene 95 años: dónde queda la panadería más elegida de Saavedra

Detrás de sus vidrieras repletas de medialunas, panes, tortas y otras especialidades hay una historia que comenzó con la inmigración y se mantuvo viva a través de varias generaciones. Dónde queda y qué ofrece.

Panadería Artiaga.
Las medialunas de manteca, las palmeritas y las facturas tradicionales son algunas de las opciones para quienes visitan Artiaga por primera vez. Foto: Instagram/panaderiaartiaga
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En el barrio porteño de Saavedra funciona Artiaga, una panadería familiar que combina casi un siglo de historia con recetas artesanales que llegaron a competir en torneos internacionales. Su horno original de 1931, las facturas tradicionales y los panettones que se elaboran durante todo el año la convirtieron en una referencia para los amantes de la pastelería.

Detrás de sus vidrieras repletas de medialunas, panes, tortas y otras especialidades hay una historia que comenzó con la inmigración y se mantuvo viva a través de varias generaciones. Lo que empezó como el sueño de una familia terminó por trascender las calles del barrio y alcanzar reconocimiento en el mundo de la panadería artesanal.

Artiaga
Artiaga sigue conservando su horno original de 1931. Foto: panaderiaartiaga

Dónde queda la panadería Artiaga en el barrio de Saavedra

Artiaga cuenta con dos sucursales en la Ciudad de Buenos Aires: una ubicada en avenida Ricardo Balbín 4181 y otra en Zapiola 4782, ambas en el barrio de Saavedra.

Quienes se acercan pueden encontrar desde productos clásicos para acompañar el mate hasta especialidades que requieren procesos de elaboración más largos. La propuesta combina el oficio panadero tradicional con nuevas técnicas, ingredientes seleccionados y fermentaciones prolongadas.

Uno de los grandes atractivos es que la elaboración de panettones no se limita a las fiestas de fin de año. La panadería trabaja con estas preparaciones durante los 365 días, por lo que es posible encontrar una de sus especialidades más reconocidas fuera de la temporada navideña, aunque la disponibilidad puede variar.

Para quienes quieran llevarse productos especiales, lo recomendable es consultar previamente la tienda oficial, en particular si se trata de panettones, tortas o variedades de edición limitada.

Panadería Artiaga.
Cocinan panettones los 365 días del año, usan un horno de 1931 y tiene 95 años. Foto: Instagram/panaderiaartiaga

Más allá del panettone: qué probar en Artiaga

Las medialunas de manteca, las palmeritas y las facturas tradicionales son algunas de las opciones para quienes visitan Artiaga por primera vez. Sin embargo, entre todas las especialidades hay una que se destaca por su particular origen: la paracaidista.

Según la historia familiar, esta factura nació a partir de un error durante la preparación de medialunas. Un maestro panadero cortó mal una masa y, para evitar desperdiciarla, decidió rellenarla con dulce de leche, cerrarla y cubrirla con crema pastelera. La combinación tuvo tanto éxito que terminó incorporándose a la oferta habitual.

También se pueden probar panes de masa madre, chipás, bizcochos y sándwiches de miga. Una buena alternativa para quienes quieren conocer diferentes sabores es elegir varias facturas y combinarlas con una medialuna y la famosa paracaidista.

Panadería Artiaga.
Artiaga cuenta con dos sucursales en la Ciudad de Buenos Aires: una ubicada en avenida Ricardo Balbín 4181 y otra en Zapiola 4782, ambas en el barrio de Saavedra. Foto: Instagram/panaderiaartiaga

De todos modos, el panettone artesanal ocupa un lugar central en la identidad del establecimiento. Para elaborarlo, se utilizan harinas italianas seleccionadas, ingredientes de calidad y procesos de fermentación prolongados. La receta incorpora elementos como miel, vainilla, mermeladas y chocolates de marcas especializadas, entre ellas Valrhona y Barry Callebaut.

Entre las variedades sobresale el Panettone Buenos Aires, una creación que combina nuez pecán, café y chocolate con notas de caramelo, además de referencias al dulce de leche. La propuesta busca unir la tradición italiana con ingredientes y sabores característicos de la Argentina.

Cuánto cuesta comer en una de las mejores panaderías de Buenos Aires

Los precios de Artiaga pueden variar según el producto y la temporada, por lo que conviene consultar los valores actualizados antes de visitar el local o realizar un pedido.

Como referencia, durante noviembre de 2025 el pan dulce clásico de 500 gramos con frutos secos se ofrecía a $29.900, mientras que la versión con frutas costaba $26.900. En ese mismo período, tanto el panettone tradicional como el Panettone Buenos Aires rondaban los $39.500. Estos precios corresponden a noviembre de 2025 y no representan necesariamente los valores vigentes en octubre de 2026.

Para quienes buscan una compra más económica, las facturas por unidad permiten probar distintas especialidades sin necesidad de llevarse una pieza grande. En cambio, los panettones artesanales requieren un presupuesto mayor, especialmente en el caso de las variedades más elaboradas.

Panettone de Artiaga. Foto: Instagram @panaderiaartiaga

La panadería también permite realizar pedidos a través de su tienda oficial, con retiro en la sucursal de Zapiola 4782 y alternativas de entrega a domicilio sujetas a la zona de cobertura y disponibilidad.

En cuanto al horario, acercarse por la mañana, entre las 8 y las 11, puede ser una buena opción para encontrar una amplia variedad de panes y facturas. Durante los fines de semana suele haber más movimiento, por lo que reservar con anticipación es una alternativa recomendable para productos especiales.

Un horno de 1931: la tradición detrás de sus 95 años de historia

La historia de Artiaga está ligada a Antonio Rodríguez, un inmigrante gallego que llegó a la Argentina cuando era joven y trabajó como mozo en distintos establecimientos gastronómicos. Junto con su esposa, Alba, comenzó a construir el proyecto de tener una panadería propia.

Los primeros pasos estuvieron vinculados con La Boca, donde la familia elaboraba panes, medialunas, vigilantes, bizcochos, cañoncitos y galletas marineras, productos muy populares en una zona marcada por la actividad portuaria. Según la memoria familiar, también enviaban pan hacia la isla Martín García.

El contacto con inmigrantes italianos permitió incorporar conocimientos sobre la elaboración de pan dulce y panettone, una influencia que con el tiempo se convertiría en uno de los rasgos distintivos del negocio.

Artiaga
En Zapiola 4782, en pleno barrio porteño de Saavedra, funciona Artiaga Foto: panaderiaartiaga

A comienzos de la década de 1980, la familia adquirió la histórica panadería de Saavedra, que funcionaba desde 1931. Allí encontró un enorme horno que todavía representa uno de los símbolos del establecimiento y conecta la producción actual con los métodos de trabajo de otras épocas.

La continuidad familiar fue clave para sostener el emprendimiento y adaptarlo a los nuevos tiempos. Con el paso de las generaciones, Artiaga incorporó técnicas e ingredientes sin dejar de lado el trabajo artesanal ni las recetas que forman parte de su identidad.

Por qué Artiaga recibió un premio internacional

El reconocimiento de Artiaga no se limita a su trayectoria en Buenos Aires. En los últimos años, la panadería consiguió llevar sus elaboraciones a competencias internacionales, con el panettone como uno de sus grandes protagonistas.

En 2025, un equipo argentino vinculado con la firma alcanzó el subcampeonato en el Mundial de Panettone de Milán. Además, obtuvo reconocimientos en distintas categorías por sus recetas, decoraciones y trabajo colectivo.

Panettone de Artiaga. Foto: Facebook

A ese recorrido se sumó una distinción internacional en 2026. La panadería recibió el título Heritage Craft Bakery of the Year 2026 – Argentina, otorgado por la revista británica LUXlife, que destacó su trayectoria, su producción artesanal y la continuidad de una tradición transmitida entre generaciones.

El reconocimiento refleja el trabajo detrás de preparaciones que requieren tiempo, precisión y una cuidadosa selección de ingredientes. Las fermentaciones prolongadas, el desarrollo de recetas propias y la búsqueda de nuevas combinaciones son parte de una propuesta que logró proyectarse más allá del mostrador.

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