
La llegada de El Niño preocupa debido a su intensidad en los próximos meses. Según el análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el fenómeno meteorológico tendrá una fuerte presencia esta primavera y la principal duda tiene que ver con cuánto podría llover durante los meses y qué provincias se verán afectadas.
El algoritmo estadístico desarrollado por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR cuenta con información de 36 estaciones meteorológicas y diez modelos de pronóstico, lo cual le permite proyectar el comportamiento de las tormentas entre octubre y diciembre de este año. En ese sentido, el análisis anticipa un escenario de lluvias superiores a lo habitual.
Cuándo se sentirían los mayores efectos de El Niño en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba
El fenómeno El Niño podría intensificar las lluvias sobre Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba durante los últimos meses del año. De acuerdo con el algoritmo desarrollado por la GEA, las precipitaciones podrían ubicarse cerca de un 30% por encima de lo habitual en octubre, un 70% en noviembre y hasta un 90% en diciembre.
Estas proyecciones trazan un escenario de abundante humedad para la región central de Argentina, aunque no anticipan cantidades exactas de lluvia para cada localidad. Se trata de una estimación estacional que permite identificar tendencias generales y evaluar cómo podría evolucionar el impacto de El Niño durante la primavera y el comienzo del verano.

Octubre, noviembre y diciembre: el período más complicado para Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe
El análisis indica que el momento de mayor intensidad de El Niño se produciría durante el último trimestre del año. El principal problema no estaría solamente en la cantidad de agua acumulada, sino también en la frecuencia de las precipitaciones, que podría dejar pocas ventanas de tiempo seco para avanzar con las tareas rurales.
Este escenario coincidiría con etapas decisivas del calendario agrícola, como la siembra de soja de primera en octubre, la cosecha de trigo hacia fines de noviembre y la implantación de soja de segunda y maíz tardío durante diciembre. Por eso, los especialistas consideran fundamental anticipar los trabajos y evitar que las labores se acumulen en los períodos más lluviosos.
El exceso de humedad también podría generar problemas de piso, anegamientos y dificultades para el ingreso de maquinaria a los campos. Además de provocar demoras, estas condiciones pueden afectar caminos rurales, complicar el transporte de la producción y reducir la cantidad de jornadas disponibles para trabajar.
El Niño se fortalece en el océano Pacífico
Los indicadores oceánicos muestran señales compatibles con un El Niño fuerte. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la anomalía de la temperatura superficial del Pacífico se ubica actualmente en 1,8 °C, por encima de los 1,25 °C registrados un mes antes. A esto se suma un mayor acoplamiento entre el océano y la atmósfera, capaz de favorecer la transferencia de humedad asociada al fenómeno.
Sin embargo, todavía existe incertidumbre sobre la intensidad final que alcanzará el evento. Las proyecciones analizadas contemplan valores de entre 2 y 3 °C y presentan similitudes con El Niño de 2015-2016, que llegó a un máximo de aproximadamente 2,8 °C.
Qué alcance tienen estas proyecciones sobre las lluvias
El algoritmo utilizado no contempla todos los factores regionales y globales que pueden modificar el régimen de precipitaciones. Por lo tanto, los porcentajes deben interpretarse como una tendencia climática general y no como un pronóstico meteorológico preciso para una ciudad o una fecha determinada.
Aun con ese margen de incertidumbre, la señal principal es clara: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba podrían atravesar una primavera y un comienzo de verano con lluvias superiores a las habituales, especialmente durante noviembre y diciembre. Este panorama obliga al sector agropecuario a seguir de cerca las actualizaciones y preparar estrategias frente a posibles excesos hídricos.















