
Durante la década de los 90, Moria Casán era una de las figuras más populares del espectáculo argentino y de las más controversiales. Sus ideas eran revolucionarias y ponía a las mujeres en un papel de empoderamiento que pocas veces había sido visto en la televisión. “La One” se animaba a todo, y uno de sus proyectos más recordados fue Playa Franka.
Se trataba de un balneario ubicado en Playa Dorada, en el partido de Mar Chiquita, a pocos minutos de Mar del Plata. El emprendimiento, que administró junto a su entonces pareja Luis Vadalá, comenzó a funcionar en enero de 1994 y rápidamente se transformó en una atracción de cada verano.
La propuesta permitía tomar sol en topless y tenía a la propia Moria como protagonista de una campaña de promoción que convirtió al lugar en un fenómeno de la televisión, las revistas y la temporada marplatense.

El origen de Playa Franka y la idea que tuvo Moria Casán
La idea surgió de una inquietud personal de Moria, quien buscaba contar con un espacio donde pudiera tomar sol en topless sin las restricciones habituales de las playas argentinas. Lo que inicialmente podía ser una pequeña terraza o deck destinado a personas del ambiente artístico terminó convirtiéndose en un balneario abierto al público.
El lugar elegido fue Playa Dorada, una zona cercana a Santa Clara del Mar y perteneciente al partido de Mar Chiquita. Desde allí, el proyecto quedó asociado a la temporada de verano de Mar del Plata, aunque técnicamente se encontraba fuera del centro de la ciudad. La apertura oficial se produjo en enero de 1994.
Esta propuesta fue un boom en la Argentina, pero en verdad, ya existía en algunas playas europeas y planteaba un espacio donde las mujeres pudieran tomar sol con total libertad sin la parte de arriba de la bikini.
El famoso “corte de corpiños” que convirtió a Playa Franka en un fenómeno
Uno de los grandes motores de la popularidad del balneario fue el denominado “corte de corpiños”. Cada temporada, Moria se encargaba de inaugurar simbólicamente el verano cortando con una tijera la parte superior de las bikinis de algunas mujeres que participaban del evento.
La escena rápidamente se convirtió en una postal habitual de las revistas y los programas de televisión. Entre las figuras que pasaron por aquellas jornadas estuvieron Yanina Zilly, Flavia Miller y Mariana de Melo.
La estrategia publicitaria consiguió que Playa Franka trascendiera su función como balneario. El lugar pasó a ser también un escenario para la farándula y un punto de encuentro para quienes buscaban formar parte de una propuesta diferente.
Sin embargo, esta propuesta llegó a su fin. A pesar de la repercusión mediática y la concurrencia del público, el proyecto tuvo dificultades económicas que resultaron inviables para Moria. En 1997, un fuerte temporal afectó la zona de Mar Chiquita y provocó importantes daños en la infraestructura del balneario, lo que obligó a realizar una inversión considerable para reconstruirlo.

Con el paso de los años también cambió la situación personal de quienes estaban detrás del emprendimiento. La separación entre Moria Casán y Luis Vadalá, ocurrida alrededor del año 2000, complicó la continuidad de una sociedad que además atravesaba problemas financieros. A esto se sumó la muerte de Mario Castiglione, padre de Sofía Gala, en ese mismo período.
El balneario consiguió mantenerse durante algunas temporadas más, pero las dificultades económicas terminaron pesando más que la repercusión mediática. Playa Franka cerró definitivamente durante la temporada de verano de 2004 y posteriormente el municipio avanzó con una nueva licitación para el espacio.
Qué queda hoy de la mítica playa de Moria Casán
Aunque Playa Franka dejó de funcionar hace más de dos décadas, su nombre continúa asociado a una de las etapas más transgresoras de la carrera de Moria Casán. El balneario logró instalar una discusión sobre el topless y las costumbres en las playas argentinas, mientras su particular estrategia de promoción lo convirtió en parte de la cultura pop de los años 90.



















