
Según un estudio de la empresa CertiSur y la consultora D’Alessio IROL, el 43% de los argentinos han sufrido algún tipo de estafa virtual o hackeo desde 2025 y principios de 2026, siendo el porcentaje más alto de los últimos tiempos. Muchos de estos fraudes se realizan a través de WhatsApp donde los delincuentes fingen ser representantes de bancos u organismos públicos para sustraer datos personales y dinero. Este el caso de un hombre de 60 años que fue víctima de un robo por casi 2 millones de pesos.
El cliente se comunicó con el banco para intentar resolver la situación, pero la entidad financiera hizo caso omiso del reclamo. Por eso, al poco tiempo, los demandó por no hacerse cargo del hecho y para que le devolvieran la cifra sustraída por parte de los ladrones.

Ahora, un último fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial decidió que la responsabilidad del hecho fue de ambas partes: un 80% por parte del banco por no realizar alertas a sus clientes de operaciones extrañas y un 20% de culpa para el cliente por “no proteger” sus claves y contraseñas.
Estafas por WhatsApp: el modus operandi de los delincuentes
Según consta en la denuncia, el hombre manifestó tener una duda con una operación bancaria e intentó comunicarse con la entidad financiera en reiteradas ocasiones sin éxito. A través de una página web llegó a un número de WhatsApp que decía ser de atención al cliente de dicho banco. El hombre escribió y, de inmediato, le contestaron con un lenguaje similar al que utilizan los chatbots de atención al cliente.
Algunos minutos después, una persona empezó a escribirle y le dijo que para continuar con su consulta debía bajarse, en su dispositivo móvil, una aplicación llamada TeamViewer. Y lo hizo.
Se trata de un software de asistencia remota para computadores de escritorio, notebooks o celulares, que generalmente se utiliza para resolver algún tipo de problema técnico del dispositivo. Es decir que nada tiene que ver con una operación bancaria. Pero los estafadores lo usan para acceder a la distancia a los celulares de sus víctimas y robarles contraseñas e información personal y comercial.

Con este modus operandi, a la víctima de este caso le robaron un total de $1.980.040. Los delincuentes lograron ingresar en su homebanking y comenzaron a realizar transferencias hasta vaciarle completamente la cuenta en solo 90 minutos.
La demanda del cliente al banco y la resolución de la Cámara de Apelaciones
El cliente realizó una demanda al banco no solo para que le devolvieran el dinero robado, también exigió una indemnización por daño moral y una aplicación por daños punitivos más los intereses correspondientes.
Si bien, el fallo de primera instancia autorizó la devolución de la suma total que le había sido robada al cliente con daño moral (y sin daño punitivo), los jueces de la Cámara de Apelaciones indicaron, al revisar el expediente, que efectivamente el hombre había sido víctima del delito de phishing (robo de datos personales a través de dispositivos electrónicos), pero que también descargó la aplicación que le pidieron los delincuentes, es decir, que también le cabía cierta responsabilidad.

Por tanto, los magistrados consideraron que la culpa debía ser compartida con mayor responsabilidad para el banco. En total, la entidad financiera le devolvió a su cliente un total de $1.584.032 con intereses.
Phishing, la estafa virtual más utilizada
De acuerdo al estudio de CertiSur y la consultora D’Alessio IROL, el phishing es la modalidad más usada para realizar estafas virtuales actualmente. La suplantación de identidad es la base de esta estrategia delictiva.
Los delincuentes suelen hacerse pasar por agentes de bancos, billeteras virtuales o entidades públicas, a través de correos electrónicos, llamadas telefónicas o mensajes de WhatsApp con el 31% de los casos denunciados, para ingresar a sus cuentas bancarias o comunicarse con familiares para obtener más datos personales.



















