La panadería más antigua de Argentina queda en Luján: abrió en 1875, sobrevivió a crisis históricas y todavía la atiende la misma familia

Fundada por un inmigrante italiano, Panadería Lucca funciona desde 1875 en Luján y sigue en manos de la misma familia. Su historia atraviesa casi 150 años.

La panadería más antigua del país está en Luján
La panadería más antigua del país está en Luján Foto: Instagram @panaderialucca
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A pocas cuadras de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, en una esquina donde el aroma a pan recién hecho parece mezclarse con la historia argentina, funciona una panadería que no es una más: Panadería Lucca, considerada la más antigua del país en actividad ininterrumpida y administrada por la misma familia. Su historia comenzó en 1875, cuando el inmigrante italiano Ángel María Lucca puso en marcha un negocio que, casi 150 años después, sigue siendo parte de la identidad de la ciudad.

Ubicada en pleno centro de Luján, en la esquina de Mariano Moreno y Lavalle, la panadería se transformó en una parada obligada para vecinos, turistas y peregrinos. Allí se venden panes, facturas, bizcochitos y los famosos sándwiches de miga, un producto que hoy es furor, aunque llegó mucho después en la línea de tiempo del local.

Una historia que empezó antes de la Basílica de Luján

Lo más sorprendente de Panadería Lucca es que nació 15 años antes de que comenzara la construcción formal de la Basílica de Luján, cuya obra se inició el 6 de mayo de 1890 bajo la dirección del arquitecto francés Uldéric Courtois. La Basílica, uno de los grandes símbolos religiosos y arquitectónicos de Argentina, fue inaugurada oficialmente en 1910 y finalizada en 1935.

El interior del local que le vendió pan a Bartolomé Mitre Foto: Facebook

Cuando Ángel Lucca comenzó a fabricar pan, Luján ya era una ciudad atravesada por la fe, el Camino Real, la actividad comercial y una fuerte impronta virreinal. En 1755, había sido declarada Villa de Nuestra Señora de Luxán, con Cabildo propio, un privilegio excepcional en la actual provincia de Buenos Aires.

Ese contexto histórico explica por qué la panadería no es solamente un comercio familiar: es también un testigo cotidiano de la vida social, religiosa y económica de Luján.

Ángel Lucca, el inmigrante italiano que hizo pan para una ciudad en crecimiento

Según la historia institucional de la panadería, Ángel María Lucca llegó a Luján en 1871 y comenzó fabricando y repartiendo pan casero. Cuatro años más tarde, en 1875, fundó formalmente la panadería en Mariano Moreno 989.

En sus primeros tiempos, el trabajo era completamente artesanal: no había luz eléctrica, el pan se amasaba a mano y se utilizaban mecanismos simples, incluso una sobadora accionada con malacate. En 1879, el local tuvo una de sus primeras reformas, con la construcción de una nueva cuadra y hornos.

La panadería atravesó gobiernos, crisis económicas, cambios sociales, nuevas tecnologías, dictaduras, la vuelta de la democracia, hiperinflación y la crisis de 2001. Aun así, sus hornos siguieron funcionando y el mostrador nunca perdió su lugar en la rutina de los lujanenses.

El día que Bartolomé Mitre recibió pan de los Lucca

Uno de los episodios más llamativos de esta historia familiar está vinculado a Bartolomé Mitre. De acuerdo con el recorrido histórico de la propia panadería, en 1874, cuando el expresidente estuvo detenido en el Cabildo de Luján, recibió pan elaborado por Ángel Lucca, que por entonces ya había iniciado su oficio.

Bartolomé Mitre. Foto: Archivo General de la Nación.
Bartolomé Mitre. Foto: Archivo General de la Nación.

El dato conecta a este pequeño comercio con una página mayor de la historia nacional. El Cabildo de Luján, además, fue un edificio clave: funcionó como casa capitular, escuela, cárcel y sede municipal, y también alojó a figuras históricas durante distintos períodos.

De vender casi solo pan a conquistar con sándwiches de miga

Durante sus primeras décadas, Panadería Lucca vendió casi exclusivamente pan, galletas y tallarines. Las facturas aparecieron recién hacia las décadas de 1940 y 1950, cuando la panadería argentina ya había incorporado productos icónicos como medialunas, vigilantes y sacramentos.

Los sándwiches de miga, hoy una de sus especialidades más buscadas, llegaron mucho más tarde: la panadería ubica su inicio de producción en 1985. Aunque parezcan parte de la tradición de siempre, son relativamente jóvenes si se los compara con los casi 150 años de historia del negocio.

Los sándwiches son un clásico del lugar Foto: Instagram @panaderialucca

Actualmente, los vecinos reconocen especialmente sus clásicos de jamón y queso, mientras que la marca mantiene promociones como los Miércoles de Miga, una propuesta que terminó de convertir a ese producto en uno de los favoritos del público local.

Cinco generaciones detrás del mismo mostrador

Otro rasgo que vuelve única a esta panadería es la continuidad familiar. En la actualidad, trabajan allí integrantes de la cuarta y quinta generación de descendientes de Don Ángel Lucca.

Esa permanencia no se explica solo por nostalgia. También hubo adaptación: reformas edilicias, incorporación de tecnología, nuevos productos, masa madre, focaccias, croissants, prepizzas y una línea llamada Lucca Orígenes, que busca recuperar técnicas y sabores ligados a la tradición artesanal.

En 2013, Panadería Lucca fue declarada sitio significativo de Luján, y en 2022 recibió un reconocimiento como la panadería más antigua del país administrada por sus propios dueños de manera ininterrumpida.

Luján, pan y memoria: por qué este lugar se volvió un símbolo

Luján no es solo la ciudad de la Basílica. También es una ciudad marcada por relatos de peregrinación, inmigración, comercio, trabajo y tradición. La historia de la Virgen de Luján se remonta a 1630, cuando la imagen de la Inmaculada Concepción quedó asociada al paraje cercano al río Luján, origen de una devoción que crecería durante siglos.

Basílica de Luján Foto: Wikipedia

En ese mapa de fe y memoria, Panadería Lucca ocupa un lugar distinto pero complementario: el de la historia cotidiana. No habla desde los grandes monumentos, sino desde el pan que se compra antes de volver a casa, desde la bandeja de facturas que viaja a una reunión familiar o desde el sándwich de miga que se volvió ritual de miércoles.

Casi un siglo y medio después de su fundación, la panadería más antigua de Argentina sigue abierta en Luján. Y quizá ahí esté su verdadero secreto: haber entendido que la tradición no consiste en quedarse quieto, sino en seguir amasando el pasado para que cada generación pueda probarlo en el presente.