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En 1960, grabaron a gorriones en un parque de Buenos Aires: 66 años después, esa grabación permitió recuperar el canto en nuevas aves

Investigadores de la Universidad de Buenos Aires reconstruyeron una antigua melodía a partir de registros dibujados a mano en la década de 1960. Mediante modelos matemáticos y grabaciones sintéticas, consiguieron que ejemplares actuales comenzaran a reproducir fragmentos del canto.

Chingolo; ave; pájaros; Sudamérica.
Investigadores de la Universidad de Buenos Aires lograron que ejemplares actuales aprendieran fragmentos de una canción registrada en la década de 1960. Foto: Unsplash.
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Una melodía que había dejado de escucharse durante décadas volvió a sonar entre los árboles de una reserva bonaerense. No fue una casualidad: detrás de aquel canto había un experimento científico argentino que combinó antiguos registros realizados a mano, modelos matemáticos y dispositivos capaces de reproducir sonidos de aves.

El protagonista es el chingolo (Zonotrichia capensis), un pequeño pájaro de collar rojizo ampliamente distribuido por Sudamérica. Aunque su especie continúa siendo común, algunas de las canciones que interpretaba en la década de 1960 desaparecieron de las poblaciones locales.

Chingolo; ave; pájaros; Sudamérica.
Un experimento de la UBA consiguió que aves modernas comenzaran a reproducir una melodía desaparecida de su repertorio local. Foto: Unsplash.

Para recuperar una de esas melodías, investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del CONICET desarrollaron un procedimiento que permitió reconstruirla digitalmente y enseñársela a ejemplares jóvenes. El resultado abrió una posibilidad inesperada: recuperar parte de la memoria sonora de las aves.

De 1960 a la actualidad: cómo científicos argentinos reconstruyeron el canto perdido de los chingolos

La historia comenzó con una investigación ornitológica realizada en la década de 1960. En aquel entonces, los especialistas documentaron diferentes cantos de chingolos en una reserva natural de la provincia de Buenos Aires.

Como no disponían de las herramientas digitales actuales, registraron las variaciones de frecuencia mediante dibujos y anotaciones realizadas a mano.

Décadas después, esos documentos se convirtieron en una fuente fundamental para un equipo encabezado por el físico argentino Gabriel Mindlin, investigador y profesor de la Universidad de Buenos Aires.

Los científicos compararon los registros históricos con grabaciones recientes y descubrieron que algunas melodías continuaban presentes, mientras que otras ya no aparecían en los repertorios actuales.

Cáncer, células, investigación, medicina. Foto Unsplash.
El equipo de Gabriel Mindlin utilizó modelos matemáticos y antiguos registros dibujados a mano para reconstruir el canto olvidado de los chingolos. Foto: Unsplash.

El desafío consistía en recuperar una canción que no había quedado conservada en una grabación sonora. Para conseguirlo, utilizaron un modelo matemático que reproduce el funcionamiento del aparato vocal de las aves. A partir de las anotaciones antiguas, generaron una versión sintética del canto desaparecido.

El procedimiento permitió transformar información visual de hace aproximadamente seis décadas en un sonido que podía volver a escucharse.

El experimento de la UBA: enseñaron una canción olvidada y las aves comenzaron a repetirla

Una vez reconstruida la melodía, los investigadores llevaron el experimento al ambiente natural de los chingolos. En el Parque Pereyra Iraola, provincia de Buenos Aires, instalaron dispositivos acústicos que reproducían el canto sintetizado para que los ejemplares jóvenes pudieran escucharlo durante su etapa de aprendizaje.

La pregunta era sencilla, pero decisiva: ¿podía un pájaro aprender una canción que ya no formaba parte del repertorio de su población? La respuesta llegó antes de lo esperado.

Chingolo; ave; pájaros; Sudamérica.
Un experimento de la UBA consiguió que aves modernas comenzaran a reproducir una melodía desaparecida de su repertorio local. Foto: Unsplash.

En menos de tres meses, uno de los chingolos comenzó a reproducir fragmentos de la melodía reconstruida. Posteriormente, los investigadores comprobaron que otros ejemplares también la interpretaban en las inmediaciones del lugar donde se había realizado el experimento.

El resultado demostró que una canción desaparecida de una población local podía reincorporarse mediante sonidos generados artificialmente.

La investigación fue publicada en 2025 en la revista científica Physica D: Nonlinear Phenomena, bajo el título Conservation of avian vocal heritage through synthetic song reintroduction.

El trabajo contó con la participación de Roberto Bistel, Ana Amador y Gabriel Mindlin, quienes estudiaron las posibilidades de utilizar canciones sintéticas como herramientas de aprendizaje para aves silvestres.

Por qué desaparecen los cantos de los pájaros y cómo este descubrimiento podría ayudar a conservar especies

A diferencia de otros comportamientos instintivos, muchas aves necesitan aprender sus canciones escuchando a ejemplares adultos. Durante ese proceso adquieren melodías particulares que pueden variar según la región, dando origen a verdaderos dialectos locales.

Estas vocalizaciones cumplen funciones esenciales: permiten atraer parejas, establecer territorios y comunicarse con otros individuos de la misma especie. Sin embargo, cuando una población disminuye, los ejemplares jóvenes pueden encontrar menos adultos de quienes aprender. Esto favorece la pérdida de determinadas tradiciones vocales.

En el caso de los chingolos estudiados, todavía no se conoce con certeza por qué desapareció la melodía original, aunque los investigadores señalaron que la disminución de la población local podría haber influido.

El descubrimiento adquiere relevancia porque demuestra que la pérdida de biodiversidad también puede afectar comportamientos transmitidos entre generaciones.

Chingolo, ave. Foto: Wikipedia
El experimento con chingolos podría abrir nuevas posibilidades para conservar las tradiciones vocales de especies amenazadas. Foto: Wikipedia Commons.

Aunque el chingolo no está considerado una especie amenazada a escala mundial, el procedimiento podría tener aplicaciones futuras en programas de conservación de aves en peligro de extinción.

Especialmente, permitiría reconstruir repertorios antiguos cuando únicamente existen registros escritos o representaciones gráficas de sus sonidos.

Todavía será necesario investigar cuánto tiempo pueden mantenerse estas melodías y si logran transmitirse a nuevas generaciones sin intervención humana.

Por ahora, el experimento argentino consiguió algo extraordinario: devolver a los árboles una canción que había dejado de escucharse durante décadas.

AvesInvestigaciónBuenos Aires

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