
Hay pueblos que parecen detenidos en el tiempo y que, pese a estar muy cerca de la Ciudad de Buenos Aires, ofrecen una postal completamente diferente. Cortínez es uno de ellos: una pequeña localidad del partido de Luján donde las calles arboladas, las construcciones antiguas y la tradición ferroviaria forman parte del paisaje cotidiano.
Pero hay un detalle que suele sorprender a quienes llegan por primera vez: el pueblo se llama oficialmente Cortínez, aunque en su estación todavía permanece un cartel que lo identifica con otro nombre: “Cortines”. La diferencia entre la “z” y la “s” se mantiene desde hace años y se convirtió en una de las particularidades de este destino.

Un rincón rural a poco más de una hora de CABA
Cortínez está ubicado a unos 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y a unos 10 kilómetros de Luján. Con cerca de 1.500 habitantes, conserva la escala de un pueblo chico, donde el movimiento cotidiano contrasta con el ritmo de las grandes ciudades.
Su origen está directamente relacionado con el tren. La llegada del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico en 1888 impulsó el crecimiento de la zona y convirtió a la estación en uno de los principales puntos de encuentro de la comunidad.
Con el regreso del servicio ferroviario de pasajeros, la localidad volvió a quedar conectada y sumó un atractivo más para quienes buscan conocer destinos cercanos a la Capital.

La estación que aún dice “Cortines”
Más allá de sus calles tranquilas y su paisaje rural, hay una imagen que se volvió característica de Cortínez: la del cartel ferroviario que conserva la inscripción “Cortines”.
La localidad lleva oficialmente el nombre Cortínez, con “z”, en referencia a Segundo Santiago Cortínez, abogado y economista nacido en San Juan. Sin embargo, el cartel de la estación mantiene la antigua escritura con “s”.
Así, quienes llegan en tren pueden encontrarse con una curiosa contradicción apenas bajan del vagón: el destino que figura oficialmente en los registros no coincide exactamente con el nombre que todavía puede leerse en la estación.

Qué se puede hacer durante una visita al pueblito
El atractivo de Cortínez no está en una larga lista de excursiones, sino justamente en su tranquilidad. Es un destino para caminar, mirar las antiguas construcciones y disfrutar de una jornada sin grandes apuros.
El boulevard Dr. Muñiz concentra parte de la actividad de la localidad. Allí aparecen almacenes tradicionales, viviendas antiguas y distintos espacios donde probar platos vinculados con la cocina de campo.
Entre las propuestas gastronómicas se encuentra Don Obayca, uno de los lugares más reconocidos del pueblo para quienes buscan comidas típicas de la región. También forma parte del calendario local la Fiesta del Asado con Cuero, una celebración que reúne gastronomía criolla, folklore y actividades relacionadas con las tradiciones bonaerenses.

Los alrededores completan el paseo con quintas, estancias y sectores verdes. Y, para quienes quieran extender la escapada, la cercanía con Luján permite sumar la Basílica, museos y otros puntos históricos.
Cómo llegar a Cortínez desde la Ciudad de Buenos Aires
Cortínez puede visitarse tanto en tren como en auto:
- En tren se puede utilizar el servicio de la línea San Martín que une Retiro con Junín y cuenta con una parada en la localidad.
- Para quienes viajan en vehículo, hay que tomar el Acceso Oeste y luego continuar por la Ruta Nacional 7 hasta el ingreso a Cortínez. El recorrido desde CABA es de aproximadamente una hora y 20 minutos, dependiendo del tránsito.
Por su cercanía, su pasado ligado al ferrocarril y el particular cartel que todavía conserva su antiguo nombre, Cortínez propone una escapada distinta para quienes quieren salir de Buenos Aires sin hacer un viaje demasiado largo.




















