
Tucumán se despertó hoy con un silencio distinto, uno de esos que duelen profundamente en las esquinas y se sienten en el alma de su gente. La triste noticia del fallecimiento de Lorenzo Alderete ha conmovido a San Miguel de Tucumán y al resto de la provincia.
“Lorenzo”, como lo conocían miles de personas, fue un ícono indiscutible de la música callejera en el norte argentino, un artista que logró transformar el ruido cotidiano en melodías inolvidables. Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero también un legado imborrable en el corazón de los tucumanos.
Quién era Lorenzo Alderete
Lorenzo Alderete (o Alderetes, como popularmente se lo llamaba) no era simplemente un músico que cantaba por propinas; era parte del patrimonio vivo de la capital. Este querido músico ciego se convirtió en una postal habitual del microcentro, ganándose el cariño incondicional de vecinos, comerciantes y transeúntes.
Con su fiel guitarra a cuestas, su inconfundible voz y una sonrisa de oreja a oreja, Lorenzo lograba lo que muy pocos consiguen: detener el ritmo frenético de la rutina urbana.

Su historia estuvo marcada por la superación personal, la perseverancia y una entereza única frente a la adversidad, lo que lo transformó en un verdadero símbolo de resiliencia. Además de su talento en la vía pública, Lorenzo conectaba con su audiencia a través de plataformas digitales, donde realizaba transmisiones en vivo que sumaban a miles de seguidores, demostrando siempre un característico sentido del humor y una gran empatía.
Cómo fue su lucha
En los últimos meses, el lugar habitual de Lorenzo en las veredas quedó vacío, despertando una profunda preocupación en la comunidad. El artista fue diagnosticado con un sarcoma avanzado y extremadamente agresivo, un tipo de cáncer que deterioró severamente su estado físico general y afectó su movilidad, obligándolo a cambiar su arte por las frías salas del hospital.
Su última batalla la transitó en el Hospital Centro de Salud, específicamente en el servicio de oncología ubicado en la avenida Avellaneda 750.

Durante este complejo proceso, la solidaridad y el afecto no le faltaron:
- Acompañamiento cercano: familiares, amigos y creadores de contenido locales se unieron para visibilizar su situación. Entre ellos, Eduardo López, conocido popularmente como “Pichón”, lideró campañas solidarias en redes sociales para brindarle contención.
- Respuesta estatal: Aunque el músico contaba con la cobertura de PAMI, la urgencia de su cuadro clínico motivó al Ministerio de Salud Pública de Tucumán a asumir la totalidad del tratamiento oncológico.
A pesar de recibir el alta médica hace pocos días con la esperanza de un descanso en paz, el avance de la enfermedad fue implacable, provocando el triste desenlace poco tiempo después de su paso por el centro sanitario.
Las peatonales de San Miguel de Tucumán, su gran escenario
El verdadero templo de Lorenzo estuvo siempre al aire libre. Las peatonales de San Miguel de Tucumán fueron el escenario principal donde este artista popular desplegó su carisma durante años. Para los trabajadores de oficina, los estudiantes y los paseantes cotidianos escuchar sus interpretaciones era parte fundamental de la identidad de la ciudad.
Su capacidad para generar momentos de conexión genuina entre perfectos desconocidos hizo que el microcentro tucumano fuera un lugar más cálido. La confirmación de su deceso generó de inmediato una enorme ola de pesar en las redes sociales, las cuales se transformaron en un espacio de contención lleno de mensajes de aliento y recuerdos de sus actuaciones callejeras.

Hoy, las veredas que lo vieron brillar sienten su notable ausencia física. Se ha ido el hombre de la mirada tranquila y la voz profunda, pero queda flotando el eco de sus canciones. En el imaginario colectivo de la provincia, Lorenzo ya no tendrá que luchar contra el dolor; ahora su música vuela libre en algún rincón eterno, donde los grandes artistas nunca dejan de tocar.















