Por Melisa Bubica
Actualizado el 4 de junio de 2026 a las 16:15

Si estás buscando una opción rica, fácil y casera para la merienda, el chipá es un clásico que nunca falla. Su textura esponjosa por dentro y crocante por fuera, es una de esas preparaciones que llenan la casa de aroma, perfectos para acompañar el mate o el café. Son los favoritos especialmente cuando llega la temporada de frío.
El chipá también tiene una historia, su origen se remonta a la cultura guaraní, donde la mandioca era uno de los alimentos principales. Con el paso del tiempo y la llegada de los colonizadores, se incorporaron ingredientes como el queso, dando lugar a esta preparación tan representativa del litoral argentino.
El chipá y recetas similares se comparten con Paraguay y el sur de Brasil. Según el INTA, la mandioca sigue siendo un cultivo clave en el norte del país y forma parte de la identidad alimentaria de muchas comunidades.
En Argentina, especialmente en el litoral, el chipá fue adoptando distintas variantes según la región. En provincias como Misiones, Corrientes y Entre Ríos (sobre todo en Paraná y alrededores) es común encontrar versiones caseras donde cada familia le da su toque personal. Algunas versiones usan quesos más suaves, otras más intensos, donde cambia la textura: más esponjoso o más crocante. Incluso hay chipás más grandes, tipo pan, o rellenos con más queso. Lo que sí hay que saber es que se disfrutan recién salidos del horno.

Pero el chipá no es el único protagonista de esta tradición. Dentro de la cocina guaraní y del litoral, también aparecen otras preparaciones muy parecidas que comparten el uso de la mandioca como base. Una de las más conocidas es el mbejú: una receta a base de almidón de mandioca y queso, que se cocina en sartén y tiene una textura más crocante y plana, casi como una tortilla. También se puede rellenar. Es una opción muy elegida para desayunos o meriendas rápidas.
Otra receta muy popular es el chipá guazú, que en realidad se acerca más a una torta salada o pastel de choclo con queso. A diferencia del chipá tradicional, su textura es más húmeda y se come en porciones. Lo interesante de todas estas preparaciones es que, aunque parten de ingredientes similares, cada una tiene su identidad. Y eso habla de una cocina viva, que se adapta, se transmite y se reinventa en cada casa.
Lo mejor de todo es que hacer chipá en casa es mucho más fácil de lo que parece. Con pocos ingredientes y sin necesidad de técnicas complicadas, podés lograr un resultado delicioso y sorprender a todos en el desayuno o la merienda.

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